Por Ángel Navarro Quevedo

Con solo doce canciones y la promesa explícita de “bangers”, “The Life of a Showgirl”, el duodécimo álbum de Taylor Swift, llegó cargado de expectativas. El regreso de Max Martin y Shellback —productores de éxitos como Blank Space e I Knew You Were Trouble— reforzó la idea de un retorno al pop de su disco “1989″. Y bastó un simple anuncio en un pódcast, hecho junto a su prometido Travis Kelce, para que el disco se convirtiera en el más preguardado de Spotify.