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Alemania bajo presión en su respaldo a un aliado histórico como Israel
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En medio de la catastrófica crisis humanitaria en la franja de Gaza y la imposibilidad de alcanzar un alto el fuego permanente o una tregua temporal entre Israel y Hamas, dos potencias europeas -Francia y Reino Unido- y otra norteamericana -Canadá- han anunciado que reconocerán oficialmente un Estado palestino en setiembre, probablemente antes o durante la Asamblea General de la ONU que se desarrollará en Nueva York.
Estos tres países señalan que adoptarán tal medida en vista del empeoramiento del sufrimiento de los civiles en Gaza y como una forma de presión para retomar la senda de la solución negociada de dos estados, uno israelí y otro palestino, en esa convulsionada zona del Medio Oriente.
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Reino Unido, Francia y Canadá son miembros del selecto G7, foro intergubernamental que agrupa a las siete economías más desarrolladas del mundo. El posicionamiento de ellos en el conflicto bélico ha hecho posar las miradas en Alemania -otro de los integrantes del Grupo de los Siete- y la postura que tomará frente a lo que está ocurriendo.
Ahora mismo, el ministro de Exteriores germano, Johann Wadephul, está por culminar una visita al Medio Oriente, en la cual se reunió el jueves 31 con su homólogo israelí, Gideon Saar, y este viernes 1 de agosto con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas. Ante ambos habría resaltado el respaldo alemán a una salida de la crisis negociada con dos Estados.
Para el estado germano la decisión no es sencilla. Al apremio externo producto del pronunciamiento de las tres naciones mencionadas se suma una fuerte presión histórica: debido a la responsabilidad del estado alemán en el Holocausto judío, sus autoridades son bastante cautelosas ante el temor de que cualquier crítica a Israel pueda ser tomada como antisemitismo. Y es que el derecho a la existencia de Israel y su seguridad es una razón de Estado para Alemania, planteada explícitamente en el 2008 por la entonces canciller Angela Merkel, al punto de que varias regiones alemanas reclaman que quienes se naturalizan deban reconocer el derecho a la existencia de Israel para obtener la ciudadanía.
Pero la presión también es interna para el actual canciller Friedrich Merz. Un grupo de exembajadores alemanes criticó hace unos días al gobierno por no suscribir una declaración de 28 países para pedir el fin de la guerra en Gaza, artistas e intelectuales han reclamado el fin de las exportaciones de armas a Israel y jóvenes diplomáticos del Ministerio de Exteriores se han organizado para exigir una postura más firme y el fin del “doble rasero” con la nación hebrea. Además, el Partido Socialdemócrata (SPD), socio de la coalición oficialista, viene pidiendo un embargo de armas y la suspensión parcial o total del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea (UE) e Israel.
La relación estratégica entre Alemania e Israel también abarca, como recuerda la cadena británica BBC, la economía y la defensa. El país germano es actualmente el mayor socio comercial del estado hebreo dentro de la UE, con intercambios que incluyen tecnología, infraestructura y cooperación científica. Y en defensa, Alemania es el segundo mayor proveedor de armamento de Israel después de Estados Unidos, con envíos que incluyen submarinos, sistemas defensivos antiaéreos y piezas para tanques. Desde el ataque de Hamas hace casi dos años, Berlín ha suministrado armamento a su aliado por valor de US$ 500 millones, según el diario “Financial Times”.
En la actual turbulencia, el ministro Wadephul dijo hace unos días que el apoyo al gobierno israelí “no es incondicional” y este viernes 1 el canciller Merz admitió que “la situación en Gaza es inaceptable y es preciso ponerle fin lo antes posible”, repitiendo además que su Ejecutivo se reserva la opción de “tomar decisiones” si Israel no reacciona a los llamados internacionales para dejar entrar ayuda humanitaria al territorio palestino. Acaso esté tomando nota de lo que el historiador alemán Michael Brenner ha dicho recientemente sobre el “desequilibrio entre el apoyo que el gobierno brinda a Israel y la opinión pública en Alemania, mucho más crítica hacia la guerra de Israel en Gaza”.











