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Espías, agentes infiltrados e informantes locales: el enemigo para Irán también se mueve en casa
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El enfrentamiento bélico entre Israel e Irán se acerca inexorablemente a su primera semana y mientras se intensifican los bombardeos con misiles y los ataques con drones entre ambas potencias del Medio Oriente, los esfuerzos de mediación y los llamados a rebajar la tensión apenas encuentran resquicios para llegar a buen puerto, o siquiera a algún lado.
La situación del estado persa es cada vez más comprometida militar y políticamente tanto por los daños causados en su infraestructura militar (sistema de defensa aérea y almacenes de misiles balísticos)y plantas nucleares (Natanz, Isfahán y Fordow) como por la envergadura del apoyo -por ahora igualmente contenido- que recibe Israel de Estados Unidos, el país más poderoso del planeta.
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Conocedor de esta realidad complicada del rival, desde el comienzo de las hostilidades el Ejército de Israel y autoridades como el primer ministro, Benjamin Netanyahu, se han dirigido directamente a los ciudadanos iraníes diciéndoles que no son ellos sus enemigos sino el “régimen tiránico” de los ayatolas, que gobierna Irán desde la victoria de la revolución islámica en 1979.
“El régimen no sabe qué le ha pasado ni qué le pasará. Nunca ha estado tan débil. Esta es la oportunidad de que se rebelen y hagan oír su voz”, dijo Netanyahu a los habitantes de Irán el mismo día del primer ataque en un videomensaje divulgado por su oficina.
Más allá del efecto o no que tengan estas palabras, sí es un hecho que la infiltración de Israel en territorio iraní, la penetración de sus agentes en instituciones oficiales y la captación de iraníes insatisfechos es un serio obstáculo para el régimen de Ali Jamenei.
Hace cinco años se estrenó en Apple TV+ “Teherán”, una serie de suspenso sobre una agente del Mossad que nació en Irán pero que se crió en Israel, y que es enviada de vuelta a la capital iraní en una misión para ‘hackear’ y neutralizar las defensas aéreas del estado persa antes de una ofensiva israelí. Como parte de la trama, el ‘thriller’ muestra el alto número de funcionarios iraníes dispuestos a trabajar para el enemigo, sea por el odio que sienten por su gobierno o por la fuerte crisis económica que los impulsa a ello.
Un lustro después, y ya instalados en el mundo real, una de las claves del éxito de la nación hebrea en la neutralización de las primeras reacciones al ataque contra el programa nuclear iraní ha sido no solo la infiltración de efectivos del Mossad en Teherán sino la acción de una unidad especial de operadores iraníes que trabajan para la agencia de inteligencia israelí. Ella ha reclutado a individuos de minorías étnicas como los kurdos y los baluchíes, que se sienten marginados dentro de Irán, y también a informantes internos dentro de la Guardia Revolucionaria, la rama de élite de las Fuerzas Armadas iraníes.
El estado de alerta y pánico entre las autoridades por su seguridad y por la alta probabilidad de que Irán empiece a debilitarse desde dentro se refleja en el incremento de las operaciones contra presuntos agentes del Mossad, en la vigilancia más rigurosa de los ciudadanos y en la multitud de detenciones arbitrarias, entre ellos varios “traidores y mercenarios” iraníes -según la retórica de la Guardia Revolucionaria- que espiaban e intentaban crear disturbios públicos, promover campañas de desprestigio del régimen islámico en las redes y portaban documentos sobre fabricación de bombas y drones en sus teléfonos móviles.
A la par que la guerra convencional, se libra también entonces la guerra psicológica, y ello lo sabe el Ejército de Israel, que este miércoles 18 invitó a los iraníes “preocupados” por la situación de su país a contactar con el Mossad en pos de mejorar su situación. “Incluso quienes se identifican como miembros de las agencias de seguridad del régimen expresan su miedo, desesperación e ira por lo que sucede en Irán y nos piden que contactemos a las autoridades israelíes para que Irán no corra la misma suerte que Líbano y Gaza”, se manifestó el Ejército hebreo en un comunicado en persa en la red social X.











