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ICE: el nuevo agente del pánico del gobierno de Donald Trump
La agencia federal encargada del control migratorio se ha vuelto la más poderosa de la administración Trump, gracias a su millonario presupuesto y a las prerrogativas que tienen los oficiales de actuar con impunidad con el fin de perseguir a indocumentados. La muerte de dos ciudadanos estadounidenses a manos de agentes de ICE en Minnesota ha desatado una ola de indignación.
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Resumen
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
No necesitan orden judicial, actúan con impunidad y arremeten contra cualquiera que consideren sospechoso. Pueden detener, golpear, disparar y matar sin culpa ni consecuencias. Los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) se han convertido en los oficiales más temidos y odiados de Estados Unidos, sobre todo tras los asesinatos cometidos contra Renee Good y Alex Pretti, ultimados en Minneapolis por reclamar ante las redadas migratorias.
Se trata de dos ciudadanos estadounidenses que han muerto apenas en enero y que han sido etiquetados por el gobierno como “revoltosos”, “alborotadores de izquierda” y hasta “terroristas domésticos”.
(El Comercio)
Desde que Donald Trump inició su segundo mandato, hace un año, empoderó a ICE, otorgándole más presupuesto y ampliando sus potestades con el fin de asegurar las deportaciones masivas de inmigrantes indocumentados que había prometido en campaña. Para ello, se multiplicaron las contrataciones de oficiales, así como la violencia de las detenciones en todo el país, sobre todo en los estados gobernados por el Partido Demócrata.
Pero las funciones iniciales de ICE eran otras. La agencia federal fue creada en marzo del 2003 durante el gobierno de George W. Bush, luego de la implementación de la Ley de Seguridad Nacional aprobada tras los ataques del 11 de setiembre del 2001. El objetivo era centralizar la seguridad fronteriza, el comercio y la inmigración en una sola agencia para prevenir nuevas amenazas terroristas dentro de territorio estadounidense.
DATOS
El viernes, el Departamento de Justicia informó que realizará una investigación federal de derechos civiles sobre la muerte de Alex Pretti, quien recibió diez disparos en una protesta en Minneapolis, Minnesota.
Esta pesquisa será independiente de la revisión interna que está llevando a cabo el Departamento de Seguridad Nacional, la secretaría a la que pertenece ICE.
“A través de los años, ICE se ha convertida en esta fuerza que no cumple ninguna de las reglas constitucionales. Una de las principales normas que está infringiendo es impedir el derecho de toda persona en Estados Unidos en manifestarse libremente por las calles y que se puedan grabar a los policías que no cumplen las normas. Pero ya han matado a dos personas que no estaban quebrantando la ley”, comenta a El Comercio Palmira Figueroa, directora de Comunicaciones de la Red Nacional de Jornaleros (NDLON), organización dedicada a proteger los derechos de trabajadores inmigrantes.
ICE se dedicaba a realizar investigaciones criminales que involucraban a extranjeros y hacer aplicar las leyes migratorias, que incluían detenciones o deportaciones. Pero desde el segundo mandato de Trump, la “amenaza externa” se convirtió en limpieza interior donde cualquier sospechoso de ser inmigrante -esté o no esté ilegalmente en el país- pasa a ser perseguido y detenido. Videos donde los agentes de ICE interrogan a personas solo por su acento o color de piel abundan en las redes sociales, y se han convertido en la prueba de la motivación detrás de las redadas: expulsar del país a todo aquel que no sea un “verdadero estadounidense”.
“ICE está utilizando la fuerza y la violencia para amendrentar ciudadanos y no ciudadanos. Ni siquiera se sabe si son agentes o no porque se cubren la cara todo el tiempo y nunca muestran su identificación”, refiere Figueroa.
Para Ernesto Castañeda, director del Laboratorio de Inmigración de American University, en Washington DC, las redadas de ICE no son algo nuevo, solo que han sido politizadas por la actual administración. “Los operativos y las deportaciones de ICE se realizaron con Obama, Biden y también en el primer mandato de Trump. Pero antes ocurrían de madrugada, en lugares de trabajo, donde había menos testigos y menos resistencia y oposición de los ciudadanos”, señala a France 24. “La gente que estaba alejada de las comunidades de migrantes no conocía de estas operaciones, pero desde el segundo mandato de Trump las redadas se han politizado y el tema migratorio se ha vuelto partidista”, añade.
Como parte del cambio que buscaba Trump para ICE, el presidente ha inyectado a la agencia un presupuesto millonario. Luego de la aprobación de su reforma fiscal en julio pasado -la “gran y hermosa ley”, como la definió- sumó 75 mil millones de dólares a los 11 mil millones con los que ya contaba la agencia, dinero que será repartido hasta el 2029. De esta forma, la temida ICE se convirtió en la agencia con mayor presupuesto en la historia de Estados Unidos. De hecho, la partida para el 2026 (de unos US$37 mil millones) supera la del Departamento de Justicia, que incluye al FBI (la policía federal), la DEA (la agencia antidrogas) y el Sistema Federal de Prisiones.
Al mismo tiempo, ICE lanzó una histórica campaña de reclutamiento y desde enero del año pasado han sido contratados unos 12 mil nuevos agentes, formando una fuerza de 22 mil oficiales desplegados en todo el país.
Sin embargo, tras los abusos que vienen cometiendo en sus redadas, se ha puesto el foco en el perfil de las personas que se esconden tras las capuchas. La periodista Laura Jedeed, de la revista “Slate”, realizó una investigación en la que postuló a un puesto en ICE señalando que la entrevista de trabajo duró menos de seis minutos, casi no le pidieron documentación y que, pese a ser antitrumpista y de izquierda, no se le revisaron sus antecedentes.
La necesidad de contar con más agentes ha motivado que la agencia ofrezca jugosos beneficios para quienes quieran unirse, como sueldos competitivos, paquetes de prestaciones, planes de jubilación y programas especiales de asistencia social.
“Junto a otras organizaciones a nivel nacional estamos pidiendo que el Congreso no le de más dinero a ICE. Sin embargo, estamos viendo que incluso algunos demócratas que se dicen proinmigrantes apoyan esta legislación. Es una agencia que va a recibir más dinero que muchos ejércitos en el mundo, y eso es problemático”, dice Figueroa.
Abolir ICE
Una investigación de “The Washington Post” señala que desde julio pasado los agentes de ICE han disparado al menos 16 veces contra ciudadanos estadounidenses, sea en operativos o en protestas. Hasta el momento, no se conoce si algunos de los agentes han sido sometidos a alguna medida disciplinaria. De hecho, el vicepresidente JD Vance dijo que el oficial que le disparó a Renee Good gozaba de “inmunidad absoluta”.
Todo esto ha motivado que cada vez más estadounidenses exijan la abolición de ICE. Una reciente encuesta de The Economist/YouGov muestra que el 46% de la población apoya la desaparición de la agencia, un aumento considerable respecto al 27% que pensaba lo mismo apenas en julio pasado. Aunque este pedido solo se quedará en anhelo, sobre todo entre los más antitrumpistas, pone en evidencia una de las crisis internas más serias de la actual administración y que podría poner en aprietos al Partido Republicano en un año electoral donde se juegan el control del Congreso.
“Es muy temprano para saber si los eventos en Minnesota van a tener un impacto en las opiniones de los votantes republicanos sobre Trump y las políticas de inmigración. Sin embargo, tenemos datos de octubre del 2025 que muestran cambios en las percepciones de los republicanos sobre las deportaciones: en octubre, el 20% de los republicanos dijo que esta administración está haciendo demasiado en cuanto a deportaciones, una cifra que aumentó desde marzo cuando el 13% dijo lo mismo”, explica a este Diario Mark López, director de investigación sobre raza y etnicidad en el Pew Research Center.
Ante la indignación y el escándalo, el Departamento de Justicia ya informó que realizará una investigación federal de derechos civiles sobre la muerte de Alex Pretti, un cambio de giro necesario que Donald Trump se ha visto forzado a hacer. Veremos por cuánto tiempo.
Polémica presencia en Italia
En medio de la indignación en Estados Unidos por el accionar de ICE, se sumó un anuncio inesperado: la presencia de agentes en los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebrarán en Milán en el mes de febrero. “Esta es una milicia que mata. No son bienvenidos”, dijo el martes el alcalde de la ciudad, el izquierdista Giuseppe Sala.
Ante los reclamos, el Gobierno Italiano debió aclarar que la participación de ICE se limitará a su “organismo investigativo” y no a su “brazo operativo”. Es decir, irán agentes del Homeland Security Investigation que se dedicarán a trabajar en la sede diplomática de Milán y no en el territorio italiano, donde no tienen jurisdicción.
Según lo informado oficialmente, los agentes solo ayudarán en la seguridad de la delegación estadounidense. A la ceremonia de apertura del 6 de febrero asistirán el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio.