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A sus 79 años, Lula apunta al 2026: “El eje de la campaña sería la batalla contra el extremismo de derecha”
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Luiz Inácio Lula da Silva ha confirmado que se presentará a las elecciones presidenciales de Brasil en el 2026, con lo que podría sumar un cuarto periodo de gobierno liderando el Partido de los Trabajadores (PT). Sin embargo, ha condicionado su participación a un factor: el estado de su salud.
Anunció su candidatura durante su participación en el 17º Encuentro Nacional del Partido de los Trabajadores.
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“Necesito estar completamente sano. Para que me presente y me pase lo que le pasó a [Joe] Biden, jamás. Cuando digo que tengo 80 años, con la energía de alguien de 30, pueden creerme. Si soy candidato, me presentaré para ganar“, dijo el mandatario.
Lula da Silva, quien actualmente tiene 79 años, pasó a fines del 2024 por una operación cerebral de emergencia, para drenar una hemorragia en su cerebro relacionada con una caída.
Sobre este punto, el analista internacional Francisco Belaunde indicó a este Diario que, además del problema de salud del año pasado, el presidente brasileño debe estar considerando la posibilidad pues “a la edad que tiene obviamente le puede pasar cualquier cosa, y en cualquier momento”. Sin embargo, también respondería a otra situación.
“Lo lógico sería que no insista, pero bueno, parece que él lo considera tal vez porque seguramente no hay ninguna figura que pueda tener la representatividad que él tiene”, indicó el docente de la Universidad de Lima y la USIL.

Sin embargo, a pesar de su edad avanzada, el analista internacional Juan Negri indicó a este Diario que el mandatario “no muestra señales de declive notorio”.
“Creo que es un argumento para tranquilizar a los que al interior de Brasil temen que, llegado el caso, Lula sea demasiado grande. Da la impresión de que no está en una situación de declive mental ni físico, es decir, es una persona grande, pero hoy no muestra eso”, indicó el director de estudios internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella.
Eso sí, advirtió que los temas en la campaña electoral que generarían “una dosis de incertidumbre” podrían ser la edad de Lula y quién postulará al cargo de vicepresidente.
Un panorama electoral complicado
Todo parece indicar que habrá una campaña reñida.
Para el analista Belaunde el panorama electoral “es complicado porque en las últimas elecciones que han habido de gobernadores y municipales, la derecha ganó”. Es decir, los partidos de derecha podrían tener posibilidades frente al gobierno de izquierda que dirige Lula da Silva.
“En principio, la derecha está en mejor postura que la izquierda para ganar las elecciones porque en estos momentos en Brasil la situación económica tampoco es que sea tan brillante. Además, Lula no ha podido obtener que se adopten algunas normas en el Parlamento porque algunos partidos ya no lo están apoyando. Lula también ha sido criticado porque hay medidas de austeridad que se tienen que adoptar para luchar contra la inflación, y él tiene una una postura medio populista”, explicó el docente.

Por su lado, Negri indicó que Lula da Silva aun tiene varios elementos para llegar como favorito, además que él mismo “ha remarcado que su candidatura es una herramienta para mantener afuera a los elementos más extremos de la de la derecha eh brasileña”. “El eje de la campaña va a ser la batalla contra el extremismo de derecha”, puntualizó.
Surge la pregunta de quién podría asumir, desde la derecha, un papel protagónico ya que el expresidente Jair Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), se encuentra inhabilitado desde el 2023.
Lula da Silva tampoco ha estado alejado de las polémicas judiciales. Fue condenado por corrupción y lavado de dinero en 2017, en medio del Caso Lava Jato. Sin embargo, en el 2021 su condena fue anulada, lo que le permitió postular y ganar nuevamente la presidencia. "Igual, eso pesa de todas maneras, para mucha gente Lula es un corrupto. A pesar de que el juicio haya sido anulado, eso no ha cambiado", indicó el analista Francisco Belaunde, y podría ser una carga en la próxima campaña.

Según una encuesta realizada en Quaest, y recogida por la cadena Telesur, Lula mantiene tiene algunos puntos de ventaja frente a sus posibles contendientes. Un escenario hipotético frente a Jair Bolsonaro, el actual presidente obtiene 32% de los votos frente al 26%. La diferencia se va ampliando frente a Michelle Bolsonaro (PL), Eduardo Bolsonaro (PL) y Tarcísio de Freitas (Republicanos).
Solo en este último caso, en una posible segunda vuelta, la encuesta cae en un empate técnico ya que Lula da Silva tendría 41% de votos frente al 37%.
“[Tarcísio] Tiene un perfil más bien técnico, no tiene la estridencia que tiene Bolsonaro, entonces yo creo que eso podría atraer a sectores más del empresariado y a sectores de centro derecha más bien moderada. Esos son sus activos”, indicó Negri sobre el gobernador de Sao Paulo y ex ministro de Bolsonaro.
También señaló que otro posible rival de Lula sería Romeu Zema, gobernador de Minas Gerais, o Ciro Gomes, del Partido Laborista Democrático.
El factor Donald Trump
La intención de Lula da Silva también responde a una tensa relación con Estados Unidos, en medio de la llamada guerra de aranceles de Donald Trump.
“Estamos viviendo una excrecencia política: un tipo que hacía campaña envuelto en la bandera brasileña ahora está envuelto en la bandera de Estados Unidos y pidiendo impuestos contra Brasil”, dijo el mandatario, según recoge la agencia Europa Press en relación al diputado de Sao Paulo por el Partido Liberal e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, Eduardo Bolsonaro, a quien ha calificado de ser un “enemigo de Brasil”.
Así también llamó a todos los que “piden sanciones directamente al pueblo brasileño”, en referencia a los aranceles impuestos por Trump.
Esta situación tendría un efecto a favor del presidente brasileño. Belaunde indica que todos los presidentes que se terminan peleando con Trump tiene un repunte de popularidad, tal como pasó con Claudia Sheinbaum (México) y Mark Carney (Canadá). “Su popularidad [de Lula] comenzó a retroceder bastante. Lo que pasa es que ahora Donald Trump le ha dado un aventón, pero eso no quiere decir necesariamente que sea suficiente para ganar una elección”, explicó.

Negri señala que Estados Unidos se ha vuelto un “socio estratégico antagonista retórico” para la gestión de Lula da Silva. Es decir, mantienen una relación fluida, en el comercio y en instituciones, pero la diferencia está en el discurso.
“Lula empezó a usar a Estados Unidos como un antagonista simbólico, vinculando a Trump a la ultraderecha global, a Bolsonaro, etc. Entonces, el discurso de Lula donde Estados Unidos representa el corazón de la derecha autoritaria internacional, y que eso amenaza a Brasil, me parece que es un argumento poderoso”, explicó.
En ese sentido, durante su reciente discurso Lula indicó que seguirá tratando de negociar la revocación de aranceles, pero también recalcó que “Brasil ya no depende tanto de Estados Unidos; tenemos buenas relaciones con otros países. No olvidaré nuestras relaciones, pero tampoco olvidaré que dieron un golpe de Estado”, dijo.
Así se perfila la carrera electoral en Brasil, que tiene como fecha al 4 de octubre del 2026.










