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Sudamérica giró a la derecha en 2025: ¿seguirán Brasil y Colombia en 2026?
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La reciente victoria de José Antonio Kast en las elecciones presidenciales de Chile confirmó una tendencia que empezó a hacerse evidente en este 2025 que termina: los gobiernos de derecha están contrarrestando a la ola progresista que vivió América Latina en las últimas décadas.
A inicios de año, Daniel Noboa se consolidó en Ecuador tras derrotar a la candidata del correísmo, mientras que Rodrigo Paz en Bolivia terminó con dos décadas del poder del MAS. Aunque esto marca un rumbo, no significa que nuestra región ha virado a la derecha por completo, pero sí muestra un nivel de descontento con la izquierda latinoamericana y, sobre todo, con la manera en cómo han gestionado sus gobiernos al llegar al poder.
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“Hay dos factores que han favorecido a la derecha a nivel regional. El primero es la percepción creciente de inseguridad en algunos países, vinculada a la expansión y fortalecimiento de grupos criminales organizados. Cuando el tema de seguridad es relevante para el electorado, esto suele favorecer a la derecha”, señala a El Comercio Theodore Khan, director para la región andina de la consultora Control Risks.
El otro factor para Khan ha sido el involucramiento de Estados Unidos en los procesos electorales, con el presidente Donald Trump apoyando abiertamente a los candidatos de derecha. “Esta administración no ha tenido reparo en tomar partido en las elecciones de este año en la región. Esto va a tener impactos inciertos y difíciles de predecir en los comicios que vienen”, comenta.
- Las primeras elecciones presidenciales del 2026 se darán el 1 de febrero en Costa Rica. La mejor posicionada es Laura Fernández, la candidata del oficialista Partido Pueblo Soberano (PPSO), de derecha.
- Después de nueve años sin celebrar elecciones, Haití irá a las urnas el 30 de agosto para elegir al gobierno que sustituya a la junta de transición. Su última presidente fue el asesinado Jovenel Moïse.
El 2026 también será un año electoral en América Latina, con comicios que serán claves para saber si la derecha se consolida en la región o si aún queda espacio para los gobiernos de izquierda. Además del Perú, Brasil y Colombia elegirán nuevo presidente y, en ambos casos, el oficialismo no está dispuesto a entregar el poder.
Lula se empodera
Un país que podría darle la contra a la tendencia que se vio en el 2025 es Brasil. El gigante sudamericano irá a las urnas en octubre y aunque es muy pronto para hacer pronósticos, de momento el presidente Luiz Inácio Lula da Silva tiene un escenario favorable que podría mantenerlo en el poder. El líder izquierdista de 80 años ya ha anunciado su intención de postular a la reelección, confiado en que su principal rival, Jair Bolsonaro, fue condenado a 27 años de prisión y que la derecha está dividida.
49,6% de desaprobación tiene Lula da Silva y 47,1% de apoyo, según la encuesta regional de CB Consultora Opinión Pública.
Las encuestas señalan una eventual victoria de Lula con el 46% de intención de voto frente al 36% del senador Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario y precandidato del Partido Liberal, quien viene siendo impulsado por su propio clan familiar que sigue siendo relevante en el país. Tarcisio de Freitas, gobernador de Sao Paulo, buscará entrar en la pelea para atraer al votante de derecha que no es afín al bolsonarismo.

“Brasil es un caso interesante. Lula ha tenido un muy buen año. El país ha sido protagonista a nivel internacional como anfitrión de la COP y de la cumbre de los BRICS, la economía va relativamente bien, y logró que Trump cediera en el choque que tuvieron por los aranceles. Brasil es el mejor ejemplo de un gobierno que ha resistido la presión de Estados Unidos y salió bien librado de esa situación”, refiere Kahn.
A diferencia de otros países de la región, donde la delincuencia y la inseguridad han sido relevantes para escoger a candidatos de derecha, en Brasil no ocurre lo mismo. “No va a ser un tema predominante. Teniendo en cuenta que falta aún un buen trayecto para las elecciones, Lula se presenta como el mejor posicionado para reelegirse”, añade Kahn.

El adiós de Petro
A diferencia de Lula, el presidente colombiano Gustavo Petro no irá a la reelección el próximo 31 de mayo, pero ya viene preparando el escenario para que su proyecto político se mantenga en el gobierno. Sin embargo, la tarea no es sencilla pues el mandatario tiene un índice de desaprobación del 61%, y no solo ha quedado bastante lejos de cumplir sus promesas de campaña, sino que ha polarizado aún más el país con su discurso desafiante y las denuncias de corrupción alrededor de él y su entorno.
Por el momento, Iván Cepeda -actual senador y candidato del Pacto Histórico- se viene posicionando como el representante del petrismo, pero aún habrá que esperar hasta el 8 de marzo cuando se definan las postulaciones internas de las alianzas políticas, tanto de la izquierda como de la derecha.

El candidato ‘outsider’ que viene dando que hablar y que sin duda será protagonista es Abelardo de la Espriella, del movimiento ultraconservador Defensores de la Patria, quien se viene posicionando bien en los sondeos al conectar con el electorado antipetrista.
“En Colombia, el panorama es incierto”, señala Kahn. “La oposición podría ganar, pero será una segunda vuelta muy estrecha a incierta. Aunque Petro es un presidente muy impopular y su gestión ha tenido muchas deficiencias, la victoria de la derecha está lejos de ser clara”. Uno de los motivos es que el tema de inseguridad tampoco es un asunto relevante para el electorado, pese a que el accionar de las disidencias de las FARC ha ido creciendo durante el actual gobierno. “La seguridad ha empeorado con Petro por las malas estrategias de sus políticas, pero se trata básicamente de un fenómeno rural que no se siente en las grandes ciudades. Eso hará que este tema no vaya a ser dominante en las elecciones”, explica el experto.
Todavía hay varios meses para ir midiendo cómo se mueve el electorado en ambos países y comprobar si, finalmente, el timón latinoamericano vira aún más a la derecha o si aún hay chance para la izquierda.










