
La afrenta hacia los medios de comunicación no es novedad de este Gobierno. Que la crítica incomode y no guste es una constante, pero de ahí a doblegar la libertad de expresión es desconocer que esta es una de las garantías esenciales en un régimen democrático. O es que ¿acaso ya no lo somos?
Visos tenemos de una clara ruptura con la democracia, y esto lo confirma el anuncio del ministro de Justicia de crear una norma que modifique la Ley de Radio y Televisión, a través de cual los medios de comunicación tendremos que difundir las acciones que desde el Ejecutivo se realizan en contra de la delincuencia.
Como si no fuera suficiente que las redes sociales gubernamentales sobre todo la del Mininter se haya convertido en una caja de resonancia “de los avances y resultados” sobre todo de la gestión del exministro Juan José Santiváñez que incluso usaba ese espacio para hacer descargos personales frente a sus cuestionamientos.
¿Cuál es el temor del ‘cuarto de guerra’ de que mostremos la dura realidad a diario en diferentes puntos de nuestro país? ¿por qué somos sus enemigos al exponer lo evidente? ¿Cuándo hemos dejado de ser espacios abiertos de consulta con los propios ministros? ¿Someternos a su franja informativa, desaparecerá el problema? Claramente, no.
El Gobierno no puede desconocer el interés público y es que la ciudadanía merece estar informada con realidad porque solo así se forma la opinión pública.
¿Qué coherente le parecerá a la ciudadanía presentar estadísticas, operativos y despliegues en un estado de emergencia que no convence porque siguen muriendo peruanos y en resumen no se estudia, emprende, trabaja ni se vive en paz?
Quisiera saber quién está detrás de estas ideas que no han logrado credibilidad ninguna sino por el contrario reforzar la ineptitud y evasión de responsabilidades. Lo digo por lo que ocurre hace mucho, basta recordar el papel de Freddy Hinojosa como vocero inventado para informar las acciones presidenciables y que ha terminado siendo más bien el pararrayos de la presidenta que no da la cara. O el también vocero del Mininter, encargado del control del exministro.
Todo lo anterior sólo confirma el control que el Gobierno quiere tener frente a una situación que se les ha ido de las manos. Saben del poco impacto además que tiene su propio canal y van a por todos.
Si algo quiero recordarle al ministro Eduardo Arana, es que es abogado y sabe que el derecho es garantista y no servil a los intereses de turno. Que una nueva ley no nos debe colocar en una posición distinta frente al único interés que es el ciudadano. Sino, ¿cuál sería el interés? No queremos pensar que nos castigan porque nuestro trabajo incomoda, o ¿sí?.

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