asumió su segundo mandato. Una de sus primeras declaraciones debería tomarse como una extorsión, específicamente contra la empresa

En su primer mandato Trump alentó la versión de que TikTok representaba un peligro de seguridad de Nunca probó nada, pero obligó a la empresa a buscarse un proveedor “muy americano”.

Asegura que de él depende la continuidad de TikTok en Estados Unidos. Pone la condición de que otra empresa “muy americana” compre al menos 50% de las acciones.

Si TikTok fuera un espía del Gobierno Chino, esa venta forzada no disminuiría, por cierto, los riesgos. Claramente, se trata de una extorsión: si no vendes, te cierro. Hay una ley, con nombre propio, que prohíbe las operaciones de TikTok en Estados Unidos.

Esta exhibición de poder discrecional es un mensaje a otras empresas. Lo pone en evidencia su último discurso para el Foro Económico Mundial de Davos. Reprendió en público a un banquero: la administración no tolerará la ideología ‘woke’ en las filas del gobierno federal.

Ninguna ideología debería ser propagandizada por ningún gobierno. El problema es que Trump quiere extender eso a los bancos privados. Muchos conservadores, dijo, se quejan de que los bancos no les permitan hacer negocios.

La ideología ‘woke’ lleva al extremo lo políticamente correcto, al punto de volverse, hoy, una forma de extrema intolerancia. Muchos se oponen a ese extremo, pero algunas derechas lo usan para crear otro tipo de intolerancia. Este es el caso de Trump.

Con el pretexto de equiparar las cosas con los ‘wokes’, consagran intervenciones gubernamentales sobre el pensamiento y la expresión. Esta posición sobre la función del gobierno y la cultura es la misma que está detrás de la intervención de TikTok. Y es la que encarna Trump.

Trump ha sido acusado durante décadas de conductas sexuales indebidas. Ha sido condenado por falsear sus registros comerciales para pagar un soborno.

En los negocios infla sus activos para acceder a los bancos y los rebaja para pagar impuestos. Ha sido sindicado por su sobrina de robarle su herencia. No es alguien que usted quisiera de socio ni de miembro de su familia.

Trump es una amenaza con respecto a los límites y neutralidad del Gobierno. Con mayoría en la Cámara Baja y en el Senado, es un peligro para la economía y la paz internacional.

Con él ha subido la extorsión al poder.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Federico Salazar es Periodista

Contenido Sugerido

Contenido GEC