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Extorsión en números y por regiones
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Extorsión en números y por regiones

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Hace pocas semanas Julio Corcuera, exviceministro de Seguridad Pública y docente de la Universidad de Lima, publicó el estudio “, el negocio del miedo” (abril, 2025), que contiene cifras y aproximaciones novedosas sobre el crecimiento y la instalación de la criminalidad vinculada a la extorsión.

Corcuera presenta un cuadro sobre la distribución de las extorsiones denunciadas ante la Policía Nacional en el 2024 desagregadas por departamento. Sobre la base de estos datos se observa que la ejecución de este delito se concentra en Lima y la costa norte: cerca del 80% -17.440 de un total nacional de 22.192 denuncias- se concentra en Lima Metropolitana, La Libertad, Piura, Lima región y Lambayeque. Para mayor detalle, solo Lima Metropolitana (8042) y La Libertad (5134) representan casi el 60% del total, concentración que se refleja no solo en la cantidad de denuncias, sino también en el ratio o número de extorsiones por cada 100.000 habitantes.

El sur del es la otra cara de la medalla. No es que no existan denuncias, sino que su número es claramente menor. Si se suman Arequipa (401), Cusco (150), Tacna (122), Puno (69), Apurímac (43) y Moquegua (38), el número total en la región sur es de 823 denuncias durante el 2024: menos del 4% del total nacional. Y si bien el número de habitantes en estos departamentos es largamente menor que el de Lima y la costa norte, tal reparo se diluye al constatar que el ratio es también mucho menor.

El caso de Puno es particularmente relevante: hay pocas denuncias (69) y tiene el ratio más bajo de denuncias por cada 100.000 habitantes (5,7). Difícil explicar con certeza por qué esta situación es ventajosa frente a otras regiones del país. Quizás hay un mayor control social vía las redes de amistad comunales o tal vez las bandas de delincuentes -de connacionales o extranjeros— no tienen presencia (¿aún?) en el departamento, sumado todo esto a una posible desconfianza en la policía. Un estudio en profundidad podría dar mayores luces para establecer comparaciones.

Desde otro ángulo, la publicación de Corcuera ofrece interesantes datos acerca de cómo las bandas o grupos criminales emplean las redes sociales buscando legitimarse entre la población, mediante donaciones y un márketing particular. Asimismo, una advertencia a tomar en cuenta es su relato acerca de cómo se establecen relaciones entre el ámbito político y los actores delictivos durante las campañas electorales.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Santiago Pedraglio es Sociólogo

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