La clausura de este mecanismo revela la desorientación del gobierno. En todos los discursos que dio la mandataria únicamente informó sobre el número de operativos y capturas. No reveló estrategias, análisis, diagnóstico, avances y mapa del crimen.
Durante una hora aproximadamente se reunían el presidente del Consejo de Ministros y los ministros del Interior, de Defensa y de Justicia. También, el director general de la Policía, y los comandantes generales de las Fuerzas Armadas, además del jefe del INPE y el jefe del gabinete técnico de la presidencia.
Las cifras de los detenidos no fueron nunca desagregadas. De enero a marzo, de los 43.747 detenidos, el 24,32% lo fue por manejar en estado de ebriedad, el 18,87% por violencia familiar.
Los detenidos por extorsión representaron el 0,66%, homicidio (0,54%), secuestro (0,16%) y sicariato (0,03%). (Registro Nacional de Detenidos, en El Comercio 17/4/25).
El problema no es, como cree la presidenta, que no se difundan los resultados de la acción policial. El problema es que no hay resultados que exhibir.
La captura de una banda de sicarios será noticia en todos los medios. No se requiere cuarto de guerra para ello. Se necesita la captura.
Mucho tiempo también dedicó la presidenta en sus mensajes a criticar al Ministerio Público. No ha sido capaz, sin embargo, de convocar a la fiscal de la Nación para trabajar, expediente por expediente, sobre detenidos irregularmente liberados.
Las investigaciones que hay en contra de la jefa del Estado le impiden hacer ese acercamiento. Esa coordinación entre Fiscalía y Gobierno es clave. Esa división y conflicto cuenta a favor de los delincuentes.
El 1 de abril, la presidenta anunció que se bloquearía 1,5 millones de celulares y se desactivarían 300 mil líneas telefónicas. No tenemos noticias de eso.
El cuarto de guerra ha consumido tiempo de las autoridades. Hemos visto sentados al director de la Policía Nacional y a los comandantes de cada una de las Fuerzas Armadas. Después de esa exhibición de uso ineficiente del tiempo de los altos mandos, ¿aumentará o bajará el respeto a la autoridad?
Si quiere recuperar ese principio, la presidenta debe empezar por despolitizar el tema. Debe, además, trabajar políticas de inteligencia policial, que requieren más del silencio que de la propaganda.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.