Por Miguel Villegas

Con el delicadeza con que se carga una cartera Carolina Herrera para un matrimonio de gala, o el maletín donde guarda los pañales de Mafer, su hija, la fotógrafa peruana Marina Gozalo carga una mochila Nikkon a donde quiera que vaya. Desfila, diría: puede ir a hacer unas tomas a Lunahuana, desde el Mirador del Hotel La Confianza, o puede subirse a una avioneta para fotografiar el mar de Lima con la misma elegancia. La cámara de fotos la distingue, como a un futbolista unos chimpunes de última tecnología o a un influencer el último Iphone. Esa relación, construída ya desde hace más de diez años, ahora le da devuelto un premio a la constancia: Marina Gozalo es embajadora oficial de una de las franquicias de National Geografic, aquella revista papel que consumíamos los adolescentes curiosos de los 90 para saber al mundo la que alguna vez iríamos, ese sitio web donde se publican, seguramente, las imagénes de la naturaleza más espectaculares del mundo.