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Ana María Parodi: la historia de la gran soprano peruana que ha cumplido un siglo de vida
La destacada soprano Ana María Parodi cumplió 100 años en febrero pasado. La primera peruana en componer una ópera (Jaci Uaurá, 1972), dueña de una voz comparada alguna vez con la de María Callas, nos recibe en su casa, ya vacunada, junto a su piano para hablar de sus recuerdos de vida y de las canciones que existen en su cabeza.
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Ana María Parodi, la gran soprano peruana, cumplió 100 años en febrero pasado. Por las tardes gusta tocar piano en la sala de su casa. (Foto: Elias Alfageme)
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Ana María Parodi, la gran soprano peruana, cumplió 100 años en febrero pasado. Por las tardes gusta tocar piano en la sala de su casa. (Foto: Elias Alfageme)
En su casa de Surco todavía pueden verse rezagos de lo que debe haber sido una celebración muy especial. Sobre su viejo piano de madera puede verse tres globos dorados que, al juntarse, forman un enorme “100”. En febrero pasado, Ana María Parodi, la primera soprano peruana, cuya voz se hizo famosa desde los años cuarenta del siglo pasado, cumplió cien años de vida y lo celebró de una forma bonita, en familia pero con las limitaciones físicas que estos tiempos de pandemia y distanciamiento obligan.
Muchos de sus descendientes, además de amigos y de ex alumnos, le mandaron sus cariños a través de videos de saludo que fueron exhibidos a la matriarca en un gran televisor que trajo consigo uno de sus cinco hijos, solo para la ocasión. Para un año tan difícil como el que hemos pasado los peruanos, y en especial los que son adultos mayores, lo vivido debe haber sido una emoción indescriptible.
Ana María Parodi llega a la sala de su hogar con la necesaria ayuda que sus años exigen. Se acomoda con su siglo a cuestas junto al piano e invita a que miremos las paredes de su casa, llenas de fotografías de su juventud. “No era fea, ¿no?”, pregunta con una sonrisa. Una de esas fotos llama la atención: es de Rosa Mercedes Ayarza, la destacada compositora, pianista e investigadora, que fue su maestra y mentora y la pulió en sus años formativos.
Ana Maria Parodi aprendió a amar la música en casa. Su madre era una destacada pianista en la Lima de comienzos de siglo XX. Su padre era abogado pero un gran cantante aficionado, con una voz que no tenía que envidiar a las leyendas mexicanas como Pedro Vargas o Jorge Negrete, dice. (Foto: Elias Alfageme).
/ SOMOS > ELIAS ALFAGEME
“Nací un 23 de febrero de 1921, a las 12 del día, en la Maternidad de Lima. En mi casa siempre hubo música. Mi mamá tocaba piano y cuando yo tenía ocho años me enseñó a tocar; y mi papá era abogado pero cantaba precioso, tanto, que la disquera RCA Víctor lo quiso contratar, pero él nunca quiso hacer carrera como artista. Cantaba como Caruso”. Cuando ella tenía cuatro años, sorprendió en casa con una interpretación de El relicario, que insinuaba su vocación. Su público más fiel en los años que siguieron fueron las monjas del internado de Barrios Altos, donde estudiaba. Llegó ahí tras el divorcio de sus padres, una etapa dura, cuenta. Solía llorar todo el día y las monjitas la consolaban. Estaba triste pero igual cantaba y ganaba concursos.
“Nunca me voy a olvidar de la vez que canté Madame Butterfly en el Teatro Municipal. Cuando terminé, el presidente Odría se paró en su palco y gritó: ‘Así se canta, qué orgullo que una peruana cante así’. El presidente comenzó a aplaudir y, de pronto, todo el teatro se vino abajo y empezó a aplaudir también. Fue muy bonito. Yo estaba jovencita y tuve esa suerte”.
Años 60. Ana María Parodi en una presentación televisiva. La cantante era regular en programas de TV y, sobre todo, de radios, como los de Radio Nacional. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio).
La carrera musical de Parodi (el apellido es de su esposo, ella nació como Ana María Gastañeta García) tiene varias etapas. Primero como intérprete de óperas, zarzuelas y demás producción lírica en la Lima de los años cuarenta y cincuenta. Junto al recordado tenor Luis Alva, fueron de los mejores alumnos de Rosa Mercedes Ayarza, a la que solía acompañar en sus empresas musicales. En Radio Nacional cantó alrededor de veinte años, siendo una de las voces más reconocidas de su época. De aquellos tiempos es la vez que le tocó acompañar al mexicano Mario Moreno ‘Cantinflas’ en la inauguración de un colegio en Comas. “Un caballero”, según su recuerdo.
En la década del setenta ingresaría a una segunda etapa, como compositora y estrella discográfica. En 1972, mientras regresaba de una presentación en Brasil, observó a través de la ventana del avión el río Amazonas y la impresión fue tal que llegando a Lima compuso el texto y la música de Jaci Uaurá (Espejo de Luna), que puede ser considerada la primera ópera compuesta por una mujer en el Perú, y con temática shipibo.
La presentó en 1977, en el Teatro Municipal, con la Sinfónica Nacional y su propio conjunto, Perú Lírico. En esa década también grabó varios discos de música peruana, como Inquietud, que fue disco de oro. Luego incursionaría en la composición de temas infantiles, sin dejar la docencia, labor que realizó desde que tenía 25 años.
La soprano peruana y su nieto ganaron un premio en el festival de música infantil de Tokyo. Año 1984. (Foto: Archivo Histórico El Comercio).
La conversación con Ana María culmina cuando el ejercicio de memoria se hace fatigoso. Es mejor entonces escucharla tocar en su piano, verla evocar de memoria pasajes, notas y acordes que yacen en su mente más nítidos que el más vivo de sus recuerdos. //
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La destacada soprano Ana María Parodi cumplió 100 años en febrero pasado. La primera peruana en componer una ópera (Jaci Uaurá, 1972), dueña de una voz comparada alguna vez con la de María Callas, nos recibe en su casa, ya vacunada, junto a su piano para hablar de sus recuerdos de vida