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La escritora peruana que lucha contra una enfermedad desconocida y publica su testimonio en libro

Verónica Ráez tiene 32 años y ha superado una enfermedad poco común: el síndrome Cushing. Su testimonio invita a amar la vida, disfrutar el momento y mantener la fuerza pase lo que pase. 

Verónica Ráez historia

Verónica Ráez en la presentación de su libro testimonial "Verónica y el síndrome Cushing" en noviembre del 2018. (Foto: Facebook Verónica Ráez)

No hay medicina que cure
lo que la felicidad no puede

Gabriel García Márquez


Es un hecho que a todos nos asusta la muerte. Hay quienes lo asumen, quienes lo evaden y otros que lo niegan. Verónica Ráez es de aquellas personas que lo dicen: sin tapujos ni enredos, de frente. En su libro "Verónica y el síndrome Cushing" lo revela numerosas veces. Pero su lazo con la muerte va un poco más allá del miedo. En los últimos años, ha visto la muerte muy de cerca y ha logrado esquivarla más de una vez. 

Todo empezó en el 2008, cuando notó que empezó a engordar de modo desmedido: medía 1.61 metros y pesaba 65 kilos, 10 kilos más de lo adecuado. Para ese entonces, tenía 22 años y era una joven exitosa: recién licenciada en Educación Especial con Especialidad en Retardo Mental en la Universidad Femenina del Sagrado Corazón (UNIFÉ), tenía amigas y una familia consolidada. Era feliz. No fue hasta el 2011 que tuvo otras complicaciones: dolores en la cintura, escalofríos y vómitos. Esto desencadenó en su primer diagnóstico médico: hipertensión.

En ese momento, Verónica ignoraba que lo más difícil aún estaba por venir. 

Verónica Ráez testimonio

Verónica junto a una tía durante el 2017. (Foto: Verónica Ráez)

A partir del 2013, su situación empeoró aún más y se preguntaba qué estaba mal con su cuerpo. Los próximos tres años empezó a sufrir exceso de peso en el cuello, tórax, abdomen, y delgadez en la extremidades; vómitos, mareos, náuseas, estrías en el abdomen y axilas, moretones abundantes, acné, pérdida de cabello, enrojecimiento facial, ausencia del período menstrual, dolor en la espalda y demás síntomas. Lo más aterrador de todo es desconocía las razones y esa incertidumbre la angustiaba aún más. No fue hasta el 2016, cuando visitó a la endocrinóloga Susana Tara, que descubrió (por fin) el nombre y apellido de su verdadera enfermedad: el síndrome Cushing.

Se trata de un trastorno provocado por el aumento de la hormona cortisol, que en el caso de Verónica, sucede por un adenoma (tumor no canceroso) que se aloja en su hipófisis. En términos sencillos: un tumor benigno que se ubica en la base de su cráneo y que genera demasiado cortisol, hormona que aumenta el nivel de azúcar en la sangre. Cuando esta hormona sube demasiado produce un aumento de grasa  en el cuerpo o un incremento en los niveles de la presión arterial. Pero eso no era todo, Verónica tenía la enfermedad de Crooke, una forma severa del síndrome Cushing. ¿La cura? La extirpación del tumor.

Al descubrir que tenía esta enfermedad, Verónica tuvo que dejar de enseñar en el colegio de educación especial al que había entrado hace un tiempo y decidió someterse a dos operaciones al cerebro: en la primera extrajeron parte del tumor y en la segunda lo extirparon en su totalidad y a su vez retiraron la hipófisis.

Actualmente, ya se encuentra curada de la enfermedad pero nada ha sido fácil desde entonces.

Verónica Ráez

Verónica junto a la endocrinóloga Susana Tara. (Foto: Verónica Ráez)

“Ahora sufro de osteoporosis, hernias en la columna, dolores muy fuertes de espalda y me irrita mucho el calor. Además, como ya no tengo la hipófisis tengo que reemplazar con medicinas todas las hormonas que ya no genera mi cuerpo. Es muy difícil poder controlar la dosis de cortisol que tengo que tomar pero ya voy conociendo mi cuerpo y cuando me siento débil sé que tengo que tomar o aplicarme una dosis muy alta”, cuenta. No obstante, asegura que todo lo difícil que ha atravesado la ha convertido en una mujer fuerte.

“Verónica es una mujer, que tiene sueños, metas, que aprendió a salir de las adversidades, que tocó fondo y estuvo al borde de la muerte, pero no se dejó vencer, si no que se volvió más fuerte, más agradecida, más sencilla pero sobre todo más humana”, dice ella, cuando le pregunto por sí misma. 

Ahora, Verónica tiene sueños y son más grandes que nunca. Luego de asumir la enfermedad, convivir y luchar con ella, publicó su primer libro "Verónica y el síndrome Cushing", donde cuenta su testimonio de vida, que busca ser apenas un ejemplo. Verónica piensa en abrir una ONG para ayudar a personas como ella y quiere volver a ejercer como profesora de educación especial, aunque sea a través de clases particulares, pues el hospital le dio la "incapacidad para no laboral" de modo permanente, por lo que no puede regresar a colegios.

Sus días los pasa junto a su sobrino, Mariano, el engreído de la familia y sueña con poder formar su propio hogar en algún momento. 

Escribe Verónica Ráez en las primeras líneas del libro:

"Hoy he decidido contar mi historia. Una historia que no me llena de alegría,más la contaré porque sé que siempre existe otra persona que puede estar pasando lo que yo pasé..."

Saber que uno no está solo. A veces eso es suficiente. 

Para obtener el libro comunicarse al 977827982. 


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