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Jerry Navarro, Ángelo Flores y Josué Torres, jóvenes promesas de Universitario, ante la mítica tribuna de madera del estadio Lolo Fernández. (Fotos: Elías Alfageme)

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Resumen

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Jerry Navarro, Ángelo Flores y Josué Torres, jóvenes promesas de Universitario, ante la mítica tribuna de madera del estadio Lolo Fernández. (Fotos: Elías Alfageme)
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La historia de ‘Lolo’ Fernández –antes de ser ídolo, leyenda y héroe de culto– es similar a la de cientos de jóvenes nacidos fuera de Lima que sueñan con convertirse en futbolistas profesionales. Era 1929 cuando su padre, Tomás Fernández, lo subió a un bus que lo trajo de su natal Cañete para que culmine el colegio en la Residencia de Estudiantes. El joven Teodoro, de entonces 15 años, fue recibido por su hermano mayor, Arturo, quien lo llevó a probarse en la Federación Universitaria de Fútbol. Allí descubrió un espacio para crecer y entender que el deporte, más que un juego, es disciplina, constancia y sacrificio.