Blog

Foto del autor: El Comercio

Cara al 2016

fontanoy.ok

Si  bien Fuerza Popular (Fujimori), el Partido Aprista (García), Perú+ (Kuczynski) y Solidaridad Nacional (Castañeda) competirán en las próximas justas electorales dentro del espacio de la derecha y centroderecha, no existe aún la misma claridad sobre las alternativas reformistas que  entrarán a la cancha de cara al 2016. 

La crisis por la que atraviesa el Partido Nacionalista (PNP) gobernante, así como la acentuación de la percepción de haber dejado libre el espacio reformista que va del centro a la  centroizquierda, genera la necesidad de articular un bloque de partidos, movimientos y personalidades políticas que pueda llenar el terreno abandonado por el PNP-Gana Perú. El temporal que azota a Perú Posible también ha debilitado los predios compartidos con el PNP.

Ante la fragilidad de los partidos del área reformista, habría que buscar alternativas políticas que vayan más allá de la coyuntura electoral del próximo año, y se proyecten como una opción de gobierno que pueda otorgarle al país la estabilidad y gobernanza para los próximos 20 años, por lo menos. Estamos pensando en bloques de organizaciones políticas modernas y progresistas como los integrantes del Frente Amplio de Uruguay o la Concertación Democrática de Chile (hoy Nueva Mayoría).

Para avanzar en dicha dirección se hace necesario convocar y articular a los diversos partidos, movimientos y personalidades reformistas y progresistas provenientes de diversas corrientes político-ideológicas, como los liberales, socialistas democráticos, socialcristianos, nacionalistas o ambientalistas, por citar algunos.

En la actualidad existe un sinnúmero de conocidas y recientes personalidades políticas que podrían liderar este frente. Entre los recientes líderes podemos mencionar a César Villanueva Arévalo (San Martín), Verónika Mendoza Frisch (Cusco), Sergio Tejada (Lima), Martín Vizcarra Cornejo (Moquegua), o Gastón Acurio (Lima), y otros importantes y representativos dirigentes políticos y sociales, algunos de ellos que han abandonado o que están en procesos de distanciamiento de sus organizaciones actuales. Lo mismo podríamos decir de los conocidos y nuevos dirigentes políticos de los diversos departamentos del Perú que serían parte de la columna vertebral del frente.

Estas y muchas otras personalidades de reconocida trayectoria política y profesional, así como una serie de grupos políticos nuevos y no muy nuevos sin inscripción en el JNE, no tienen un partido o un frente a través del cual puedan participar en las lides electorales que se avecinan. Por ello, es indispensable que algunos de los partidos reformistas de trayectoria respetable e inscritos en el JNE puedan cumplir con la tarea de convocar y aglutinar bajo su paraguas legal a toda esta multitud de personas, organizaciones y juventud que buscan un espacio político para poder participar y aportar al país.

No solamente por el valioso legado moral de Valentín Paniagua, sino también por la limpia carrera de la mayoría de sus actuales líderes políticos, Acción Popular –con otros grupos– podría cumplir con esta necesaria función de convocatoria a un frente reformista, tarea que dejó de cierta manera inconclusa Paniagua.

La idea es no repetir los errores cometidos y aprender de experiencias exitosas de otros países, como los mencionados líneas arriba. Una de estas constantes y graves deficiencias es el caudillismo o personalismo, consistente en tener delirios mesiánicos y anteponer los intereses personales a los del país. Una de las riquezas y novedades que debería aportar el frente reformista en pleno siglo XXI es el de poder cobijar a varios y destacados líderes, los cuales a través de claras reglas electorales internas puedan sucederse en las candidaturas del frente y en la conducción del país. Ejemplos en Suramérica los tenemos. Partidos, movimientos,  líderes y personalidades en el Perú, también los tenemos: millones de peruanos esperan a quien los pueda representar. Esperamos que los líderes reformistas estén a la altura del desafío actual.