Especial: Vida, censura y ombligo de Raffaella Carrà (Parte 1)
Hoy día contamos una historia nada sencilla. Hay tanto de qué hablar de ella que es imposible abarcarlo todo. Pero hagamos el intento. Este primer video nos sitúa en el año de 1978. Es la isla española de Mallorca y la italiana Raffaella Carrà canta en vivo Fiesta, probablemente su canción más recordada y bailada. Basta escuchar su ritmo para darse cuenta de que es casi un homenaje a España. “¡Olé!”, como dice el final.
Raffaella Maria Roberta Pelloni nació en Bolonia en 1943. Como señala el diario Il Sole 24 Ore, aquello de “Carrà” fue una idea del director y guionista Dante Guardamagna, quien le sugirió quedarse con el nombre de Raffaella (que le recordaba al genial pintor del Renacimiento, Rafael) y combinarlo con el apellido de otro gran artista italiano, Carlo Carrà. Antes de ser famosa, el nombre de Raffaella Carrà ya estaba ligado al arte.
En una entrevista en 1981 para la TV española, Carrà habló de su infancia y recordó que sus padres se separaron cuando ella era muy pequeña. “Evidentemente es mejor crecer en una familia tranquila que con dos personas que no están de acuerdo”, dijo. Dicha situación hizo que su madre asumiera también el rol de padre, aunque de manera muy drástica. “Mi mamá era muy dura y nos daba una educación casi alemana”.
De niña, Raffaella soñaba con ser solo coreógrafa. “Quería poder expresar lo que yo sentía adentro”. Sin embargo, sus primeros pasos fueron en el cine. Y desde un inicio tuvo buena estrella, pues una de sus primeras películas, La lunga notte del ’43 (La larga noche del ’43), fue presentada en el prestigioso Festival de Venecia. Ella no cumplía aún los 18 años.
“En ese tiempo tenía un gran complejo con mi cabello, porque es todo rizado. Un día me lo corté a cero para hacer una película de soldados, y cuando me creció el cabello encontré a un peluquero italiano. Con cepillo y secador lo tuve lacio, y empezó otra imagen en mi vida”, ha dicho Raffaella, cuyo cabello es negro.
Véanla en esta prueba que hizo de adolescente para ingresar al Centro Experimental de Cine, en Roma… y nótese que en la claqueta está escrita su apellido “Pelloni”.
El salto que Raffaella dio a la música se debe a una producción de Broadway: el musical Hair, que tuvo mucho impacto a fines de los años 60, pues tocaba el tema de la revolución sexual, las drogas e incluía desnudos de todos los actores en algunas escenas. Raffaella lo vio en Francia y se le vino la idea de aplicar ese avezado estilo en una Italia aún conservadora. “En la televisión italiana todavía se bailaba con medias negras, con un poco de censura. No se veían tanto las piernas. Al ver esta comedia musical (Hair), dije: ‘Esto es lo que me gusta’. Sabía que me iba a dar algo”.
Y no se equivocó. Si no lo creen, vean lo que ella hizo en la pantalla chica solo en el año de 1971. Por eso, muchos señalan que Raffaella Carrà fue la artista que cambió la TV italiana.
Sus bailes, sus movimientos y, sobre todo, la exposición de su ombligo se volvieron famosos en una Italia que no estaba acostumbrada a ver en televisión el vientre de una mujer. Imagínense que hasta ahora llaman a Raffaella Carrà “el ombligo de Italia”. Ser pionero en algo casi siempre significa generar polémica, y eso fue lo que también pasó con ella.
Ese año de 1971, Raffaella era presentadora del sintonizado programa Canzonissima, donde presentó un nuevo baile que sacudió a los italianos más conservadores: el Tuca Tuca. “El Vaticano, a través de su periódico L’Osservatore Romano, lo censuró. Según ellos, el baile era muy atrevido y transgresor porque el bailarín que estaba frente a mí me tocaba diversas partes del cuerpo”, le contó Carrà al diario ecuatoriano El Telégrafo.
El Tuca Tuca fue un baile que se le ocurrió al director televisivo Gianni Boncompagni, quien pretendió que fuese una suerte de juego. Raffaella y su bailarín se tocaban las rodillas, las caderas, los hombros y la frente. Sin embargo, la RAI (la TV pública italiana) censuró el baile.
Pero todo cambió cuando el gran Alberto Sordi, uno de los íconos del cine italiano, fue invitado al programa Canzonissima. Sordi pidió bailar el Tuca Tuca con Raffaella. El director general de la RAI, Giovanni Salvi, terminó autorizando el baile y fue así como el Tuca Tuca se volvió un fenómeno de masas en Italia.
Ahora vean acá aquel programa en el que Sordi baila el Tuca Tuca con Carrà. Fíjense cómo Sordi intenta, traviesamente, tocar con su dedo el ombligo de Raffaella, quien en realidad lo tenía tapado. “Pero cómo uno viene a Canzonissima y no tuca tuca a Raffaella”, dice Sordi. Este es uno de los momentos célebres de la TV italiana.
Para el año de 1976, Raffaella comenzó a ser la Carrà que nosotros más recordamos. En Italia se lanzó su álbum “Forte forte forte“, en el que figura uno de sus grandes éxitos, A far l’amore comincia tu (Para hacer el amor comienza tú), que en español conocimos como En el amor todo es empezar y que fue compuesta por Daniele Pace, Gianni Boncompagni y Franco Bracardi. Vendió más de 20 millones de copias.
La canción es el pedido que una mujer le hace a un hombre para que tome la iniciativa en el sexo. De este modo, Carrà fue consolidando su imagen de ícono sexual. Ahora veámosla con este recordado tema en su versión en español.
En 1978 se lanzó el LP “Raffaella“, que incluye otro de sus clásicos, Tanti auguri (Muchas felicidades), obra de Gianni Boncompagni, Daniele Pace y Paolo Ormi. La canción se volvió muy conocida en Italia por la frase “Come è bello far l’amore da Trieste in giù” (Qué bello es hacer el amor desde Trieste hacia abajo). Trieste es una ciudad ubicada en el norte del país, por lo que, en realidad, quería decir que era maravilloso hacer el amor en toda Italia.
La canción fue la presentación del programa Ma che sera, con el que Carrà volvió después de años a la TV italiana. Sin embargo, su transmisión coincidió con los trágicos días en los que estuvo secuestrado el político italiano Aldo Moro por parte de las Brigadas Rojas. Moro terminaría siendo asesinado en un hecho que fue traumático para Italia.
En una entrevista con la revista Espresso, Carrà recordó que le pidió a los directivos de la RAI posponer y hasta cancelar el programa, pero no le hicieron caso. “Habían raptado a Aldo Moro y yo salía cantando ‘Qué bello es hacer el amor desde Trieste hacia abajo’. Me avergoncé tanto que no volví a Italia en mucho tiempo”.
Ahora veamos a Raffaella Carrà con Tanti auguri, en un video filmado en el parque “Italia en miniatura” de la ciudad de Rímini.
Por supuesto, aquí conocimos la versión en español titulada Hay que venir al sur, cuya letra sufrió la implacable censura en algunos países latinoamericanos. Por ejemplo, se cambió eso de “para hacer bien el amor hay que venir al sur” por la frase “para enamorarse bien hay que venir al sur”, como lo recuerda el diario argentino Página 12. Eran épocas en las que no se podía hablar explícitamente de sexo.
Ahora escuchémosla cuando Raffaella Carrà estrenó la versión en español en Mallorca, en 1978. Aquí la letra no fue cambiada.
En fin, hay tanto de qué hablar de ella, pero ya es hora de irnos. Así que aquí les dejo un encuentro especial: Raffaella Carrà y el venezolano José Luis Rodríguez en Estados Unidos. Fíjense cómo “El Puma” intenta hacer “el pasito de la cabeza” en En el amor todo es empezar. Al “Puma” no se le mueve ni un pelo, como dice Carrà.
Hasta la próxima canción.
Agradecimientos:
Video 1 y 7: Alan Freddy / Videos 2: festivalsanremo2008
Video 3: Pierangelo Papa / Video 5: musictanok
Video 6: Annie Carra / Video 8: josermont
Michael Zárate – Datos de contacto:
Twitter: @elautista / Linkedin: michaelzarate1

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