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Chevron ingresa al Perú: ¡Lo bueno se celebra!
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En los últimos días han salido muchas noticias resaltando la llegada de un nuevo inversionista al sector hidrocarburos: la empresa estadounidense Chevron. El ministro de Energía y Minas anunció que la compañía ha suscrito acuerdos con el Estado Peruano, a través de Perupetro, para realizar actividades de exploración en el mar frente a la costa norte del país.

Sin duda, se trata de una excelente noticia que merece ser celebrada. Que una de las empresas más grandes y reconocidas del mundo en el sector hidrocarburos decida invertir en el Perú es motivo de orgullo. Pero -porque siempre hay un “pero”- no debemos quedarnos en la celebración. El verdadero desafío está en convertir esta llegada en una relación duradera y fructífera.

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Maro Villalobos

Me atrevo a afirmar que la decisión de Chevron responde principalmente a dos factores: el potencial geológico del país y la imagen internacional del Perú como una economía estable, con seguridad jurídica y respeto por los contratos.

Estas condiciones han permitido atraer a un inversionista de primer nivel, dispuesto a destinar cientos de millones de dólares para explorar si existe un verdadero potencial de hidrocarburos que pueda ser explotado de manera rentable. Pero el reto no termina allí. Si queremos que Chevron se quede y continúe invirtiendo - y que otras empresas de su calibre sigan su ejemplo - debemos garantizar condiciones competitivas y sostenibles.

Evidentemente no podemos hacer nada con la geología. Si las actividades exploratorias no arrojan resultados exitosos, es decir, si no se confirmara un hallazgo de hidrocarburos que sea comercial, la inversión se perderá y no habrá incentivo para continuar con el desarrollo del proyecto haciendo inversiones adicionales. Pero si se confirma un hallazgo, entonces es ahí donde la segunda razón cobra mayor relevancia: como país debemos enviar señales claras de que invertir en el Perú es competitivo.

Esto implica: que los permisos no tarden años en ser otorgados; que las operaciones no se vean paralizadas por conflictos sociales ajenos a la actividad; que las reglas del juego se mantengan estables durante la vigencia de los contratos; y que lo pactado sea respetado.

Cumplir con estos principios no solo nos permitirá retener inversionistas como Chevron, sino que además hará que seamos más atractivos para otras empresas de ese nivel, y lo más importante, el éxito de sus actividades traerá beneficios al país en inversión, generación de empleo, ingresos por regalías e impuesto a la renta y mayor producción de combustibles para cubrir la demanda nacional sin necesidad de importarlos a precios internacionales. En conclusión, la llegada de Chevron es una excelente noticia para el país que debemos celebrar. Ahora nos toca hacer que esa celebración dure muchos años más.

Maria Julia Aybar Senior VP Country Manager de Hunt Oil

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