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Un hub con alas atadas
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Un hub con alas atadas

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El 27 de septiembre se conmemoró el Día Mundial del , una fecha para recordar la capacidad que el sector tiene como motor de desarrollo. En un país como Perú, con un potencial enorme para destacar en esta industria, deberíamos estar celebrando avances; sin embargo, hoy enfrentamos un clima de incertidumbre y preocupación.

Un ejemplo claro es lo sucedido con Machu Picchu: bloqueo de accesos, turistas extranjeros con planes frustrados, pérdidas de millones de soles diarios y una afectación tremenda a la imagen de la principal atracción turística del país. La mala gestión del ingreso a la ciudadela inca ha llegado a tal punto, que se evalúa retirarle el reconocimiento como maravilla del mundo, lo que representaría un golpe irreparable para la industria turística nacional.

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Maro Villalobos

A este panorama se suma que, en octubre, iniciaría el cobro de la TUUA de transferencia a pasajeros que hagan conexión internacional en el aeropuerto Jorge Chávez. Se trata de un cargo de alrededor de US$12 por tramo, que se sumará al valor del boleto y que -sin lugar a dudas- impactará en la competitividad del terminal.

El aeropuerto de Lima, puerta de entrada y principal punto de conexión del país, debería ser noticia por su potencial para atraer turistas, pero hoy lo más resaltante respecto a él es este nuevo cobro, una medida que puede desincentivar la llegada de más viajeros.

Mientras hoy apenas un 15% de los pasajeros del Jorge Chávez hacen conexión internacional, el Aeropuerto de Tocumén en Panamá -que no cobra este concepto- registra 71%. Con la nueva tarifa, las probabilidades de revertir esa brecha se reducen, pues los viajeros preferirán viajar a través de otros terminales. ¿Cómo podría impactar esto al país? Menos pasajeros en conexión, menos vuelos en las rutas afectadas, menos conectividad para el Perú.

Pero eso no es todo. El impacto también alcanzará al pasajero nacional desde enero. Aunque aún no existen suficientes rutas que permitan viajar entre regiones sin pasar por Lima, quienes hagan una conexión doméstica en la capital deberán pagar un cargo adicional de US$ 7 por tramo.

Resulta lamentable que el Perú avance en dirección contraria a lo que debería ser un objetivo país: fortalecer el turismo y la aviación como motores del desarrollo. Mientras el Mincetur promueve la modalidad ‘Stopover’ –que permite a los viajeros en conexión hacer una escala de uno o más días en Lima, para posicionar la capital como destino turístico-, la aplicación de la nueva TUUA de transferencia desincentiva la permanencia de pasajeros en tránsito. Incluso el Congreso de la República ha advertido que este cobro no estaba estipulado en el contrato de concesión y que contradice el compromiso del propio concesionario de posicionar al aeropuerto de Lima como el principal hub de la región.

Consolidar al Jorge Chávez como un centro de conexiones competitivo requiere visión de largo plazo, infraestructura moderna y tarifas alineadas con estándares internacionales, no decisiones cortoplacistas que afectan el futuro del turismo y de la aviación en el país.

José Raúl Vargas es gerente general de Sky Airline en Perú.

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