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La época de oro de los discos de vinilo fabricados en Perú

En el Perú operaron cerca de 18 productoras de discos de vinilo así como salas de grabación entre las décadas 50 y 90

El vinilo está de moda y este es el perfil de sus compradores

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Aunque pocos lo recuerden, alguna vez el Perú tenía una industria fonográfica poderosa con un gran número de artistas y miles de personas encargadas de la fabricación y la comercialización de discos de vinilo. Se trató de una época boyante para el sector, la cual duró alrededor de treinta años (entre las décadas 50  y 90), cuando finalmente dejó de tener la potencia suficiente para seguir poblando el país de música y cedió totalmente el terreno a los caset  y discos compactos, pero más aún perdió terreno frente a la piratería. Solo se quedó con el recuerdo de ser por mucho tiempo el único medio para deleitar los oídos de los peruanos.

La época dorada de los fabricantes de vinilo se situó entre 1965 y 1982. En dicho lapso operaban alrededor de 18 productoras de discos en el Perú. Sellos como Industrias El Virrey, Industrias Eléctricas y Musicales Peruanas ( más conocido como Iempsa), Industrial Sono Radio, Fabricantes Técnicos Asociados, Infopesa y MAC, entre otros, eran los que discretamente aparecían tras el destello de los artistas de las portadas.

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Los antecesores de los discos de vinilo fueron los fabricados en carbón. Estos nunca llegaron a ser producidos en el Perú. Así, un artista que quería tener un disco tenía que ir a Argentina a grabarlo. Cuando apareció el vinilo a fines de los 50 ya no había necesidad de transportar al artista hasta Buenos Aires o Santiago, pero sí había que trasladar los equipos para las grabaciones, las que se hacían en los teatros luego de las presentaciones de los artistas. No habían segundas tomas, cortes, parches o efectos: lo que se grababa era lo que se imprimía en el disco. Gradualmente, a la sazón de la industria mundial, se fueron creando las salas de grabación, una de las primeras fue la que Iempsa construyó a la espalda de lo que fue el cine Metro (Plaza San Martín), en el jirón Contumazá. Hasta ahí llegaban los músicos criollos de los 50 y plasmaban para la eternidad su talento.

(Foto: Universidad Perú)

Hubo un complemento extraordinario entre lo que fue la explosión de la música criolla a través de las radios y la industria discográfica que se formó en ese entonces. De las salas de grabación se pasó a la industrialización. Iempsa puso en 1962 la primera fábrica de discos. El vinilo – que a fin de cuentas es un tipo de plástico– era un insumo que se traía desde Brasil. Años después se reemplazó por producción local de PVC en la fábrica de azúcar de Paramonga.

La producción de discos era tan intensa para el año 1978 que se producían alrededor de 40 millones de discos al año, en un intento de satisfacer todos los gustos musicales del poblador peruano. El mercado no era solo Lima, Iempsa tenía hasta 800 clientes (discotiendas) en todo el país. Había momentos en los que la industria no se daba abasto, a tal punto que para satisfacer la voracidad de los compradores varias empresas tenían que unir fuerzas en una sola producción. Esto por ejemplo sucedió con el disco doble de " Grease" (1980). Lo mismo pasó con discos de Menudo y de Parchís, dos grupos juveniles de los años 80.

Pero los ‘ hits’ de popularidad no solo fueron de artistas extranjeros. Los Destellos fue uno de los pocos grupos que alcanzaron la venta de un millón de copias. El negocio de la producción de discos eran tan rentable que los canales de televisión también se aventuraron en este negocio y obtuvieron los derechos para producir las placas discográficas de varios artistas en el Perú. Panamericana Televisión produjo a la banda de rock Frágil, Camilo Sesto e incluso, entre sus muchas aventuras en este negocio, hizo un disco de Risas y Salsa que fracasó. Lo mismo hizo América Televisión que produjo a los Parchís.

El mercado se mostraba tan interesante que empresas, como la estadounidense CBS, se aventuraron a entrar en el negocio con la promoción, principalmente, de artistas estadounidenses.

El ingreso del caset en 1982 fue el inicio del fin de la industria del vinilo en el Perú. En 1987 se dejaron de producir los discos de 45 RPM, y solo se fabricaban los long plays ( LP), los que finalmente llegaron a producirse hasta los primeros años de los 90. La piratería de los caset hizo su parte y destrozó una industria en gran parte peruana. Sin embargo, la industria también tuvo algunas falencias que ayudaron a su debacle. Las empresas discográficas solían enfocarse en las producciones más rentables y populares y traían discos de artistas extranjeros a destiempo. Otro tanto, fue producto de la reducción de los costos generado por la tecnología, que amplió el mercado y lo llenó de oferta (legal e ilegal) que finalmente hizo que muchas empresas discográficas entraran a sendos procesos de reestructuración y a una posterior quiebra, sin tener la posibilidad de reinventarse.

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