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¿Qué significa ser afroperuano en el 2022?
En el mes de la cultura afroperuana, reflexionamos sobre la presencia de los afrodescendientes en nuestro país. Los avances y los retos hacia el futuro.
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
Actualmente, más de 828.000 personas se identifican como afroperuanos. El 3,6 % de nuestra población, según el censo de 2017. La mayoría de ellos (un 26,6 %) viven en Lima y en Piura (15,1%). Pero, ¿qué significa ser hoy afrodescendiente en el Perú? La pregunta se la planteamos a tres académicos, estudiosos y difusores del legado africano en nuestra cultura y sociedad. Owan Lay González, actual director secretario del Foro Peruano de Relaciones Internacionales, responde: “ser afoperuano es una forma de vivir tu peruanidad. Si bien reconocemos nuestra ancestralidad africana, el proceso de usos y costumbres tiene sus propias características en el Perú, y nunca me cansaré de decir que la identiad nacional se construye bajo tres pilares: las tradiciones de los pueblos originarios e indígenas, las tradiciones hispánicas de la Colonia y las tradiciones afrodescendientes. Esto no solo ocurre en el Perú, sino en toda Hispanoamérica, pero por efectos de la discriminación se ha invisibilizado”.
En opinión de Lay González, muchos académicos todavía ignoran o subestiman el legado afrodescendiente. “La ideología racista —explica— influye en la valoración de lo que el sujeto afrodescendiente hace. Mariátegui decía, en los 7 ensayos, que los negros habían contribuido a la nación solo con su sensualidad y fortaleza física. Él estaba embuido del racismo científico vigente en su época; pero ese pensamiento, en cierta manera, continúa, y los aportes de personajes afroperuanos no son reconocidos como importantes. Por ejemplo, en el año del centenario de Victoria Santa Cruz no se está hablando de sus contribuciones antropológicas para estructurar parte del patrimonio cultural inmaterial afroperuano. Yo creo que los trabajos de Victoria y Nicomedes (Santa Cruz), son tan valiosos como los de Arguedas; sin embargo, todos aquellos que hablan de la decolonialidad del poder no los mencionan”.
Nuevas clases medias
Para la profesora del departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad del Pacífico, Mariela Noles Cotito “ser afroperuano hoy significa reconocer, por un lado, que la situación general, el acceso a derechos y oportunidades están un paso adelante respecto del que tuvieron los padres y abuelos; pero, por otro lado, es saber también que aún hay mucho camino por recorrer. Verificar que nuestra presencia todavía no es plenamente recibida o aceptada en ciertos espacios, o que aún causa alguna sorpresa”. Al igual que Lay, ella destaca el no reconocimiento del “aporte de las y los afrodescendientes a la construcción de la nación”. Por ejemplo, dice: “la mano de obra esclava sostuvo la economía nacional, pero eso no se visibiliza o no se pone en valor”.
Nicomedes Santa Cruz, máximo exponente de la cultura afroperuana (Foto: Archivo El Comercio)
“Ser una mujer afroperuana —concluye Noles— es convivir con la curiosidad colectiva respecto de por qué nuestro pelo reacciona de la manera que lo hace, con la posible exotización de nuestros cuerpos, con la exposición a estándares de belleza que no nos tienen siquiera en el radar y con las constantes preguntas sobre si jugamos vóley o básquet; pero a la vez implica el orgullo de nuestras propias historias, emprendimientos y saberes. Ser afroperuano o afroperuana hoy es ciertamente más fácil que hace cinco, veinte o doscientos años, pero, como sociedad, todavía tenemos muchísimo que resolver”.
Al respecto, la historiadora Maribel Arrelucea también destaca los cambios sucedidos en los últimos 50 años. “Si miramos atrás —comenta— la mayoría de gente percibía lo afro como algo inferior, incluso se hablaba de música negroide, y se la veía como algo folclórico, exotizado y sensualizado. Los estereotipos eran mucho más evidentes, pero ahora estamos viendo que hay una mayor conciencia en torno a la discriminación. Lo otro es que el activismo, desde los años 70, ha tenido un recorrido amplio y exitoso. Muchas ONG y activistas están ahora dentro del Estado haciendo políticas públicas a favor de la población afrodescendiente”.
Otro de los aspectos que destaca la historiadora es el surgimiento de una inédita clase media afroperuana, lo cual se refleja en el empoderamiento y el orgullo afro. “En general, creo que las chicas afrodescendientes tienen más opciones que sus madres y abuelas. Por ejemplo, ya no tienen necesidad de ocultar su cabello; al contrario hay una reafricanización muy visible en estas clases medias afroperuanas y las chicas lucen su cabello afro e incluso ya hay sitios especializados para tratarlo. Esto da cuenta de la capacidad de consumo de este sector. Claro que hay brechas, el acceso a la salud y la educación no es igual en espacios urbanos y rurales”.
Tanto Lay, Noles y Arrelucea coinciden el reconocimiento pleno todavía está pendiente, pero el orgullo afroperuano se abre paso en la variada sociedad peruana actual. Y eso es ya digno de celebración.
Además…
Nueva Política
Se acaba de promulgar la Política Nacional del Pueblo Afroperuano, que establece acciones para la mejora de la calidad de vida del pueblo afroperuano y promueve el ejercicio de sus derechos económicos, sociales, políticos y culturales. Para conocer más sobre la afroperuanidad, también puede visitar el Mapa Geotécnico de Presencia del Pueblo Afroperuano en geoportal.cultura.gob.pe/