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Cuando Lima decidió jubilar al abanico para dar paso a la modernidad.

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Cuando Lima decidió jubilar al abanico para dar paso a la modernidad.
Cuando Lima decidió jubilar al abanico para dar paso a la modernidad.
/ JoseASReyes
Por Enrique Planas

En noviembre de 1929, una exposición sobre el valor decorativo de los abanicos, presentada en la entonces influyente galería “Entre Nous” del centro de Lima, motivó al diario “El Comercio” a lanzar una encuesta para recoger opiniones entre sus lectores sobre la pertinencia o no del tradicional accesorio femenino. A lo largo de una semana, limeñas y limeños enviaron cartas con sólidos y apasionados argumentos, muchos de ellos en forma de versos o sainetes. Para algunos, el abanico no era más que un anticuado artefacto para sacudirse del calor estival; para otros, un símbolo de la femineidad de mejores tiempos, distinguido y elegante.