ÁNGEL HUGO PILARES

Unas escaleras no son garantía de nada. Cavar un zanjón con visión de futuro tampoco. Ser un alcalde eficaz para no es una catapulta que asegure una victoria electoral.

Los ex alcaldes de la ciudad capital que han tentado llegar al sillón presidencial solo han actuado como animadores en los comicios. Es más, ninguno de los que postuló desde 1980 ha pasado a la segunda vuelta.

Con la precandidatura presidencial de  ya confirmada, el escenario actual –con Keiko Fujimori en un cómodo primer lugar– parece indicar que la historia volverá repetirse.

Ni en el 80 ni en el 85 Luis Bedoya Reyes puedo llegar a Palacio de Gobierno. En ambas ocasiones solo alcanzó el tercer lugar. El líder histórico del PPC, alcalde de la capital entre 1964 y 1967, ideó la Vía Expresa de Paseo de la República

En aquel entonces, sus opositores habían bautizado despectivamente esa obra como el 'zanjón', dejando la plantada la idea de que no tenía futuro. Como sucede a veces, el tiempo les dio la contra.

La Vía Expresa que conocemos fue hecha en la década de 1960 por Luis Bedoya Reyes.

El de Alfonso Barrantes –alcalde en 1983– fue un caso similar: se lanzó a la presidencia con Izquierda Unida en 1985 y 1990, pero no tuvo éxito.

Aunque la primera vez llegó a la segunda vuelta, aunque declinó y garantizó la victoria de Alan García. Según reporta  de España, Barrantes renunció "con el fin de no prolongar más una etapa de inestabilidad jurídica y política". 

Alfonso Barrantes pudo ir a segunda vuelta, pero renunció. Alan García ganó esa elección.

Para Barrantes, la revancha pudo haber llegado en 1990, pero la división de la izquierda lo perjudicó: Henry Pease postuló por un lado y él por otro. El ex alcalde de Lima acabó en séptimo lugar y Alberto Fujimori llegó a Palacio de Gobierno.

Se dice que Ricardo Belmont, ganador en los comicios de Lima en 1989, es el primer outsider de la política peruana. Sus características sorprendieron a muchos: ajeno a la política y con apariciencia juvenil pese a sus 50 años de edad, se ganó la simpatía de los electores con su carisma. Además, su canal de TV era conocido por las teletones. 

Belmont enfrentó a Fujimori en 1995 y perdió. No aceptó la derrota y señaló que el resultado de aquella justa electoral se debió a la campaña de desprestigio en su contra impulsada por el fujimorismo.

Como alcalde de Lima, Alberto Andrade también gozó de respaldo popular, pero fue víctima de una campaña de demolición de la prensa chicha –que lo bautizó como "Pituco Andrade"– y perdió la elección del 2000. 

El fallecido ex burgomaestre destacó como un hombre de acción que construyó la Vía Expresa de Javier Prado. Célebre es el episodio en que comandó a su policía municipal para enfrentarse a los comerciantes de Mesa Redonda y a la policía que los defendía.

Luis Castañeda Lossio, entonces jefe del seguro social, también fue víctima de la guerra sucia en su primer intento de llegar a la presidencia. Postuló nuevamente y aunque empezó en el primer lugar, al final no pudo superar la primera vuelta. 

Luis Castañeda postuló dos veces a la presidencia. La segunda, después de haber sido alcalde de Lima.

En el 2014, la capital tenía 6’653.554 ciudadanos mayores de 18 años, un 34% de la población electoral del Perú. Parece suficiente para asegurar la presencia en un eventual balotaje, pero es muy difícil cosechar el total, o la mayoría, de este bolsón electoral.

Además, el desgaste natural de una gestión edil –reclamos, promesas incumplidas y otros factores– son otro obstáculo para las aspiraciones presidenciales de cualquier alcalde. 

Prueba de esto son los porcentajes del electorado limeño que cada candidato acabó ganando: en Lima, Bedoya quedó cuarto con el 12% de votos en 1980 y en 1985 obtuvo el 17%. Barrantes, en la elección de 1985, tuvo al 21%. Belmont, en 1995, conquistó solo al 4.7% de la capital. Andrade, un criollo de pura cepa que bailaba valses con sus electores, solo obtuvo el 3,6% de votos limeños en el 2000. Y Castañeda casi llega al 13% en esta ciudad.

Quienes llegaron a Palacio de Gobierno siempre sustentaron su victoria en el apoyo de las macrorregiones, no en la capital. En 1985, Alan García tuvo su sólido norte. En 2006, Ollanta Humala conquistó el sur del país. Las elecciones no se definen en Lima.

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