José Matos Mar: la obra de un Amauta
José Matos Mar: la obra de un Amauta
José Carlos Picón

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Si tuviéramos que sintetizar el pensamiento de José Matos Mar, lo haríamos con la siguiente frase: para conocer y estudiar al Perú, primero hay que quererlo. Hace más de 30 años, José Matos Mar acuñó el término desborde popular mediante un libro capital que ha sido insumo del desarrollo de las ciencias sociales en el Perú durante el siglo XX.

No obstante, concuerdan algunos allegados, colegas y discípulos, como Guillermo Nugent, su preocupación por el proceso migratorio toma forma ya desde su libro “Las barriadas de Lima 1957”. Al igual que José María Arguedas, pensaba que estos fenómenos, iniciados durante la década de los 40, constituían un punto de inflexión en la segunda mitad de la centuria de 1900.

“El trasfondo de la Lima criolla cambia hacia uno más provinciano, andino, amazónico”, evoca Nugent. Ayacuchano de nacimiento, Pepe Matos, como lo llamaban sus amigos, llegó a Lima en los años 20. Amaba profundamente al Perú y a su gente. “Me contó, como uno de sus grandes logros, sobre la vez que enseñó a leer a su madre”, recuerda.

ACTUALIDAD DE PENSAMIENTO

Nelson Manrique sostiene que “Desborde popular” es importante y tiene plena vigencia pues encarna la visión, percepción y asimilación de los cambios “desde la perspectiva de los de abajo”. “La institucionalidad existente en aquella época no pudo soportar el conjunto de transformaciones que removían las estructuras en los campos social, económico y político. Las reglas de juego iban cambiando, al igual que los actores”, ensaya Manrique. “En la nueva edición de su libro –20 años después de la primera–, Matos postulaba que la nación peruana ya existía, algo que solo era una posibilidad, mas no una realidad, durante los años ochenta”. Ese conjunto de transformaciones producidas, sostiene Manrique, ya creaban una nación en marcha. “Él veía que la distancia entre Estado y ciudadanos tendía a cerrarse, y empezaban a construirse formas de una institucionalidad precaria y débil frente a la construcción de un programa”. No obstante, para estudiosos como Hugo Neira, el “desborde” no es un tema cerrado.

UNA INSTITUCIÓN

José Matos Mar, recuerda José Luis Rénique –autor del reciente “Incendiar la pradera. Un ensayo sobre la revolución”–, tuvo una visión política y experiencias concretas de cómo las ciencias sociales podían introducir en el debate político la dimensión de conocimientos, ideas y el proyecto de nación. Rénique sostiene que “la política podía convertirse en un medio para hacer efectivas ciertas ideas de larga maduración que habían implicado viajes e investigación”.

Matos Mar, pues, estaba presto a entrar en la arena, pues consideraba que un liderazgo ilustrado en política era esencial. Y todo por amor.

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