Por Juan Luis Del Campo

Es la historia de siempre: entradas para un esperado concierto, evento deportivo y más salen a la venta para pronto estar agotadas. Minutos después de culminada la venta - o incluso durante la misma- decenas de personas empiezan a ofertar los mismos tickets a un precio exponencialmente mayor al estipulado por los organizadores del show. Sea Bad Bunny, Harry Styles o el último partido de la Selección Nacional, es casi una ley natural de que si hay una demanda de entradas para un evento, habrá revendedores que buscarán transformar la desesperación de los fans en ganancia.