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La pugna entre China y Taiwán se agita e involucra más a EE.UU., Japón y Rusia
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China acaba de culminar dos días de ejercicios militares de fuego real de largo alcance alrededor del norte y el sur de la isla de Taiwán, considerado por Beijing como una provincia rebelde y que en la actualidad es reconocido como estado solamente por una docena de países en el mundo, luego de años de intensa campaña diplomática china en su contra.
El Ejército Popular de Liberación (EPL) chino reportó este martes 30 que sus simulacros bélicos probaron “la capacidad de coordinación mar-tierra y de bloqueo y control integrados” en infraestructura clave como puertos, al mismo tiempo que el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, prometió “contramedidas firmes” en los días venideros frente a las “provocaciones” del “independentismo” taiwanés.
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De inmediato, el presidente taiwanés, William Lai, denunció en sus redes sociales que China “está socavando deliberadamente la estabilidad regional con su intimidación militar y condenó la realización de las maniobras como “una provocación flagrante contra el orden internacional”, pero también aseguró que su gobierno “no agravará las tensiones”.
Como para rebajar el tamaño de la acción china, el subjefe del Estado Mayor de Inteligencia del Ministerio de Defensa taiwanés, Hsieh Jih-sheng, dijo que la “intención enemiga de imponer un bloqueo, en esencia, no se produjo”.
No es la primera vez que Beijing ordena este tipo de ensayos. De hecho, Donald Trump restó importancia a los ensayos de estos últimos días del 2025, aseverando que llevan realizándose desde hace dos décadas.
En efecto, según recuerda la agencia France Press, esta es la sexta ronda importante de ejercicios de China alrededor de la isla desde el 2022. Aquel año la visita a Taiwán de la entonces presidenta de la Cámara de Representantes de EE.UU., Nancy Pelosi, desató la indignación de Beijing. Esta vez también se dieron una serie de factores desencadenantes para un incremento de la tensión en el Estrecho de Taiwán.
No hay tema más sensible para China que el de Taiwán. Ni los aranceles de Trump ni la suerte de TikTok en suelo estadounidense, asuntos ambos que han estado sobre el tapete en este 2025, tocan una fibra tan íntima como esta isla de 36.000 kilómetros cuadrados y más de 23 millones de habitantes. Los ejercicios militares que realizó Beijing en los últimos dos días enarbolaron un lema contundente: “Escudo de la justicia, aplastando la ilusión”. Claramente, la ilusión de ya se sabe quiénes. Taiwán se gobierna de forma autónoma desde 1949, pero China ha redoblado su campaña para la “reunificación nacional” y sus advertencias “a las fuerzas separatistas”.
El presidente taiwanés William Lai está en el poder desde hace año y medio y no es del agrado de las altas autoridades chinas, que lo tachan de “independentista y alborotador”. Pero estos últimos ensayos bélicos, antes que dirigidos contra el líder del Partido Democrático Progresista, han sido un aviso a “fuerzas externas”. La primera de ellas es Estados Unidos, que autorizó la semana pasada ventas de armas a Taiwán por un monto superior a 10.000 millones de dólares, lo cual de ser aprobado por el Congreso será el mayor paquete de armas estadounidenses enviadas a Taipéi en la historia. El gobierno chino anunció sanciones contra 20 empresas de defensa norteamericanas el viernes 26.
Japón es el otro destinatario del esfuerzo de disuasión chino. Luego de las recientes visitas de políticos nipones de alto perfil a Taiwán, la nueva primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, sugirió un potencial apoyo a la isla en caso de un conflicto armado. El choque diplomático con el gobierno de Xi Jinping es evidente y se ha agudizado en los últimos tiempos. Se sabe además que Japón está construyendo un “archipiélago de misiles” cerca de Taiwán para contrarrestar a China y su Parlamento aprobó, tras arduas discusiones, el mayor refuerzo militar en cuatro décadas con un presupuesto altísimo para sus estándares.
Un último actor que ha entrado en el lío, pero del lado de Beijing, es Rusia, cuyo ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, señaló este domingo 28 que reconoce la integridad territorial de China, al mismo tiempo que anunció que saldrá en su defensa en base a un tratado de apoyo y protección mutuos firmado entre ambas potencias en julio del 2001. El canciller también ‘disparó’ contra EE.UU. y Occidente, diciendo que “las costosas armas estadounidenses se venden a Taiwán a precios de mercado” y que varios países europeos “no están en contra de lucrar con el dinero y la tecnología taiwaneses”. Y es que el Estrecho de Taiwán se ha constituido en un espacio comercial clave, también para los rusos obviamente.











