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“Ya no hay espacios seguros para debatir”: lo que revela el asesinato de Charlie Kirk sobre la violencia política en EE.UU.
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Estados Unidos sigue conmocionado por el asesinato del activista de derecha Charlie Kirk, quien recibió un disparo en el cuello cuando mientras hablaba en un evento en la Universidad del Valle de Utah el pasado miércoles 10 de setiembre. El crimen avivó las preocupaciones sobre la violencia política en el país, tras varios ataques a figuras republicanas y demócratas en los últimos años, que incluyen dos atentados contra el propio presidente, Donald Trump.
El viernes 12, las autoridades anunciaron la detención de un sospechoso en relación con el asesinato. Lo identificaron como Tyler Robinson, un joven de Utah de 22 años que había insinuado a sus familiares que él había cometido el crimen. También se reveló que la munición que dejó atrás el presunto asesino contenía inscripciones como “¡Hey, fascista, atrápala!” y otros lemas antifascistas.
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En diálogo con El Comercio, Octavio Pescador, analista político, profesor de UCLA y comentarista de CNN en Español, señala que aunque la violencia política en Estados Unidos no es un fenómeno nuevo, en estos tiempos forma parte de la realidad social debido a la normalización del uso de armas y a la creciente polarización, que, considera, seguirá profundizándose.
-Muchos especularon inicialmente que el atacante podría ser integrante de alguna minoría. ¿Le sorprende algo de lo que se ha revelado hasta ahora del presunto asesino de Kirk?
Durante las últimas décadas, personas con el perfil del detenido han sido responsables de tiroteos con armas de alto calibre. La premura por atrapar al culpable y la polarización del discurso político en las más altas esferas legislativas definieron la narrativa después del asesinato. El gobernador de Utah exhortó a buscar la concordia en este momento definitorio para el país, una salida a la guerra discursiva y violencia política.
-¿Este tipo de crímenes son eventos aislados o la discrepancia política ha dado paso a violencia política de forma generalizada en EE.UU.?
No son casos aislados en tanto que es una figura del escenario social, de la sociedad, de la realidad social que vive el país, porque no solamente la violencia es política. La violencia y sobre todo el uso de las armas se han normalizado de una forma masiva desde hace al menos dos décadas. La reacción violenta armada en contra de la autoridad no es un fenómeno nuevo, ya ha existido en el país, pero ahora es una parte normalizada en el contexto social. Y no debería ser así. Veamos lo que pasó con Luigi Mangione, preso por el asesinato de un ejecutivo farmacéutico. En ese caso y también en el de Kirk, en lugar de escuchar un unísono pesar por la pérdida de vida de alguien, las redes sociales permiten escuchar y ver gente que celebra este tipo de cosas.
-A Kirk se le atribuye haber ayudado al regreso de Trump a la Casa Blanca por su influencia en los jóvenes, pero también un discurso provocador y polémico. ¿Es ese el estilo de los nuevos líderes del Partido Republicano?
Sí, pero también es el estilo argumentativo y el medio de comunicación más efectivo de la generación de los millennials hacia abajo. El estilo medio satírico, irónico, provocador, quisquilloso. Ese es casi el estilo universal, solo que los contenidos ideológicos cambian. Los de la izquierda tienen sus posiciones, sus ideas. Algunos de ellos, como en los casos, por ejemplo, de las manifestaciones en universidades, son altisonantes. En Estados Unidos también se ha visto eso en las manifestaciones en contra de los agentes de ICE. En las redes sociales, que es el medio de comunicación primordial para las personas menores de 35 e incluso 40 años, todo esto es muy claro. Esta forma de comunicación es muy eficaz.
Zohran Mamdani, el candidato demócrata que ganó las elecciones en Nueva York, es el ejemplo perfecto de cómo se utiliza este tipo de comunicación en redes sociales, que tiene un formato especial y una velocidad especial para poder capturar la atención de los jóvenes. Kirk lo hacía, pero también hay otros en la izquierda, incluso más anarquistas y más radicales. Curiosamente, creo que Kirk no era el más radical de los de derecha.
-Muchos republicanos, empezando por Donald Trump, culparon a la “izquierda radical” de la violencia política y otros representantes de la derecha han dicho incluso que “están en guerra”. ¿Habrá alguna voz dentro de los republicanos que sea más moderada o ayude a calmar los ánimos?
El mismo Kirk describía tres grupos de republicanos. Los que se voltean y se van, entre ellos dio el ejemplo de Mitt Romney; los que están a la mitad y los que son verdaderamente defensores absolutos de sus ideales. En ese último grupo él señalaba a Donald Trump y a Steve Bannon. Entonces, si ves el Partido Republicano el día de hoy, pues ya todos los moderados han sido sacados. Ya no están en posiciones de poder. El más moderado es precisamente el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, que está tratando de mantener institucional el debate. Pero no le es fácil mantener control sobre una camada de legisladores cuya supervivencia depende de la voluntad de Trump y del grupo de MAGA. Va a intentar calmar los ánimos y va a pedir respeto y concordia, pero lo que digan y hagan esos representantes en el pleno de la Cámara, pero sobre todo en los foros locales donde van a participar y en las redes sociales, está fuera de su control.
-¿Cuánto contribuye Trump como presidente a la polarización política que vive el país?
Trump inició el proceso de hablar sin ningún tipo de eufemismos y de decir directamente las posiciones en contra de grupos específicos, en particular los inmigrantes. Recuerda que en su primera campaña los mexicanos fueron el primer grupo al que tachó de hombres malos de forma generalizada. Después matizó diciendo que había algunos buenos entre esos, pero que en general son hombres malos. Ahora Trump maneja el discurso de que el país enfrenta una invasión. Evidentemente ese tipo de discurso no es exclusivo de un grupo u otro, pero él fue el que dio el banderazo de salida para que las expresiones sean más duras y más directas. En general, se ve la paja en el ojo ajeno, pero no se miden las acciones propias.
-Se debe decir con claridad que la violencia política no es exclusiva de un sector ideológico…
Si tú ves las acciones en las manifestaciones a favor de los palestinos también se ve violencia. Y precisamente ese es el argumento que toma la administración Trump para tener injerencias sobre las instituciones de educación superior, a las que acusa de estár permitiendo el discurso antisemita y la intimidación y el atropello de estudiantes judíos. Y en muchas imágenes se ve cuando algunos jóvenes van caminando y lanzan ofensas. El que te digan algo altisonante, una grosería, es algo que ofende, es algo violento.
-¿Cree que veremos más casos de violencia política en Estados Unidos? O en todo caso, ¿qué hace falta para frenar esta situación?
Lamentablemente va a seguir habiendo casos de violencia, no solamente política, sino violencia en general. Eso ha acompañado a la especie desde su origen. El punto es que ahora la violencia es más expansiva y más visible, eso ya es una realidad, es una figura del contexto social en este momento.
-Esta crisis también revela fallos de seguridad en eventos políticos. ¿Cómo enfrentar esto con el aumento de la polarización?
Yo creo que no se puede proteger todo en todo instante. Los legisladores, por ejemplo, tienen la posibilidad de que el Estado, el gobierno, les pague la seguridad. Pero Charlie Kirk era un civil, un activista político, técnicamente el gobierno no podía hacerse responsable de su seguridad, a menos de que una orden judicial lo estableciera. Para tener una protección especial esta tendría que haber sido cubierta con sus propios recursos. Creo que no pensaba que a él le fuera a pasar algo así. Aunque este tipo de activistas recibe amenazas, los comunicadores, los líderes sociales contemporáneos, normalmente no andan protegidos y los foros comunitarios o eventos en los que participan normalmente no tienen seguridad para enfrentar un atentado.
-¿Fue un atentado sorpresivo sobre todo por darse en una universidad, supuestamente un sitio donde se debaten ideas?
Claro, no era el foro como para sentirse amenazado. Y no es una profesión donde se acostumbre pagar un tipo de protección especial. Entonces yo creo que no se le puede atribuir al gobierno o a la institución la falta de seguridad.
-Siempre volvemos al debate sobre el control de armas en Estados Unidos. ¿Cree que el asesinato de Charlie Kirk puede llevar a una discusión más seria sobre el tema?
Al contrario. Yo creo que va a ser mucho más férrea que nunca la defensa de la segunda enmienda, del derecho a portar armas y a defenderse. Kirk era uno de los mayores defensores de la segunda enmienda. Ahora con más ahínco, sus seguidores y la población que se identifica ideológicamente con sus ideas van a redoblar esos esfuerzos para no permitir en lo absoluto un control de armas. Lo que es más factible es que haya censura y sanciones contra quienes hayan celebrado la muerte de esta persona, y que haya una observancia mucho más rigurosa de los dichos y las posibles acciones o congregaciones de personas que van en contra de lo que serían las libertades más sagradas de Estados Unidos, que son la de expresión y la de portar armas.










