
“Debemos sentirnos orgullosos al ponernos a la vanguardia en materia de aeropuertos en el continente […]” fueron las palabras del presidente Belaunde cuando, en 1965, inauguró el aeropuerto internacional Lima-Callao, hoy conocido como Jorge Chávez. En esos años, las críticas señalaron el problema del acceso y salida del aeropuerto; pues si bien su calidad arquitectónica era de lujo, la experiencia afuera era de lejos muy distinta: pistas y sardineles rotos, montículos de basura, inseguridad ciudadana e imagen urbana en general bastante degradada; una puerta de entrada al país nada agradable. ¿Suena familiar?
Han pasado casi 60 años y, si bien la necesidad de desarrollar la infraestructura del aeropuerto acorde a las nuevas demandas prácticamente se ha concretado, no podemos decir lo mismo de su entorno urbano.
El nuevo AIJCH, concebido como una ciudad aeropuerto, apunta a ser un centro de servicios con comercio, hoteles, centro de negocios, áreas logísticas y de carga, etc., de manera que se convierta en un nodo dinamizador de la economía afín al rubro aeroportuario en la región. Sin duda, algo positivo, pero parece ser que nuevamente el desarrollo se queda en el aeropuerto.
¿Qué ha pasado con los esfuerzos por desarrollar la ciudad “afuera”? Recordemos que el Callao, sede de dos de las infraestructuras más importantes del país (puerto y aeropuerto), no ve reflejada esa relevancia en su calidad de vida.
Los planes de desarrollo urbano son instrumentos que analizan escenarios y plantean una estrategia para el crecimiento de las ciudades. En el Callao, por muchos años este proceso ha sido accidentado. Solo en los últimos 15 años ha habido muchos esfuerzos por planificar el desarrollo urbano sostenible del Callao; paradójicamente, ello ha supuesto también limitaciones para la provincia, que aún no cuenta con un plan actualizado.
Puede que las soluciones anunciadas para resolver el acceso al aeropuerto lleguen a funcionar, y ojalá sea así, ¿pero qué pasará con su entorno urbano? ¿Cuántos años más esperaremos para ver un río recuperado y predios urbanos revalorizados, y así disfrutar de un entorno urbano vibrante y contagiado del desarrollo que sucede dentro del aeropuerto?
Hoy, en el 2025, el nuevo aeropuerto Jorge Chávez persigue nuevamente el título de mejor aeropuerto de Sudamérica; sin embargo, aquella puerta de entrada al país que tanto fuera criticada en la década de los 60 sigue sin desarrollarse.
No dejemos a la infraestructura sola la tarea de hacer ciudad, esta es una gestión mayor.

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