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El impacto de China en el tablero geopolítico regional
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En los últimos años, la inversión china en América Latina ha experimentado un cambio significativo, marcando un punto de inflexión en las relaciones económicas y políticas entre ambas regiones. Este fenómeno no solo tiene implicancias económicas, sino que también está reconfigurando el tablero geopolítico regional, con posibles consecuencias a largo plazo para los países latinoamericanos y sus relaciones con otras potencias globales.
El contexto de la inversión china en Latam se explica por el cambio en la manera de relacionarse con la región a través sus inversiones, metamorfosis que le ha valido convertirse en uno de los principales socios comerciales y de inversión. Desde principios de siglo, el gigante asiático procuró asegurar el acceso a materias primas y recursos naturales, como minerales, petróleo y productos agrícolas, abundantes en la región. Esto propició una ola de inversiones en sectores clave como minería, energía e infraestructura, desencadenando un fenómeno comercial entre el país asiático y la región que lo multiplicó –según datos de Cepal– 35 veces, y se espera que siga avanzando. Conviene subrayar, además, que –según la Organización Mundial del Comercio– China es el primer destino de exportaciones de Brasil, Chile, el Perú, Uruguay y Panamá, y el primer origen de importaciones de parte de Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, Bolivia, el Perú, Ecuador y Colombia.
Este gran vuelco se evidencia en cómo ahora son las empresas chinas, y no sus prestamistas, las principales protagonistas de la inversión, con especial atención en los sectores de las nuevas tecnologías.
Por otro lado, la competencia geopolítica con Estados Unidos y otras potencias también está influyendo en la estrategia china. China está buscando fortalecer sus lazos con América Latina no solo a través de inversiones económicas, sino también mediante la promoción de su modelo de desarrollo y su visión de un orden internacional multipolar.
El impacto que esto puede tener en el tablero geopolítico regional es considerable. En primer lugar, está contribuyendo a una mayor diversificación de las economías latinoamericanas. Al invertir en sectores como energías renovables y tecnología, China está ayudando a los países de la región a reducir su dependencia del modelo primario exportador y a desarrollar nuevas industrias.
Pero ¿cómo se explica este giro por parte de China? Sencillo, en primer lugar, la desaceleración económica de China y su transición hacia un modelo de crecimiento más sostenible han llevado a una revaluación de sus prioridades de inversión como hemos sostenido antes. Se busca reducir la dependencia en las materias primas y promover sectores que impulsen la innovación y la sostenibilidad. Los nuevos rubros priorizados por China son autos eléctricos, paneles solares, baterías, digitalización, telecomunicaciones, ‘fintech’, electrificación e inteligencia artificial. En varios sectores, China ocupa un lugar dominante a escala global, como en los paneles solares, baterías y autos eléctricos. A su vez, estos sectores de la llamada “nueva infraestructura” representaron el 58% de la inversión externa de China en la región en el 2022, y más del 60% de la cantidad de proyectos anunciados por compañías chinas en ese año.
Segundo, la creciente conciencia ambiental y social en América Latina ha llevado a una mayor resistencia a proyectos extractivos que pueden devenir en conflictos socioambientales con las comunidades locales, lo que ha obligado a las empresas chinas a adaptarse y buscar proyectos que sean más aceptables para la opinión pública y los gobiernos locales.
No obstante, este vuelco no está exento de desafíos. La creciente influencia china en América Latina ha generado preocupaciones en Estados Unidos y otros países occidentales, que ven a China como un competidor estratégico. Ello podría llevar a una mayor competencia geopolítica en la región, con posibles tensiones entre potencias globales.
Además, la dependencia de las inversiones chinas también podría limitar la autonomía de los países latinoamericanos. A medida que China aumenta su presencia en la región, pudiendo ejercer una mayor influencia en los diferentes rubros, especialmente en la creación de políticas públicas que los favorezcan.

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