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Dialogando con la IA
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Accede a esta función exclusiva

Le pregunté a la inteligencia artificial si tiene capacidad para gobernar a las naciones del mundo, puesto que como muchos sostienen, existe la ‘algocracia’, es decir, el poder de los algoritmos. Me respondió que era una interesante pregunta, pero que no tiene opiniones personales ni deseos y solo puede decirme que la IA gobernando el mundo es un tema de ciencia ficción, porque su función es asistir y proporcionar información para ayudar a tomar decisiones informadas.

Le agradecí; sin embargo, su respuesta me dejó insatisfecho. Entonces insistí diciéndole que me parecía bien que solo asista y proporcione información porque finalmente en una democracia el pueblo decide, elige a sus autoridades para que lo representen y gobiernen en diversos cargos públicos que nacen de la voluntad popular. Enseguida, le formulé otra pregunta: si ella tendría problemas en apoyar una dictadura. Me respondió: “como modelo de lenguaje no tengo preferencias ni opiniones políticas, mi función es proporcionar información y asistir en diversos temas, sin tomar partido ni apoyar ningún tipo de régimen político”. Ante esta respuesta, similar pero más puntual a la que inicié este artículo, insistí diciéndole: “entonces te da lo mismo apoyar a una democracia o a una dictadura”, “exacto” me respondió, porque su función es proporcionar información y ayuda, sin tomar partido por ningún sistema político.

Fue aquí que paré las antenas, su respuesta era la del burócrata perfecto, “objetivo”, el indiferente tecnoburócrata que le da lo mismo servir a un régimen político, sea democrático o dictatorial, un funcionario al servicio del Estado o de la empresa privada sin juicio de valor.

Lo que sucede es que muchas personas piensan como la IA y, sin embargo, frente a esta apariencia de “objetividad” se esconde una ideología, sea implícita o explícita, que es la ideología de la desideologización; en otros términos, la ideología de la falta de ideología.

Como afirma el filósofo de la política Vasco Daniel Innerarity en su obra “Una teoría crítica de la inteligencia artificial”, “la ideología tecnocrática ha sido formulada de manera enfática, pero también es operativa en un mundo más bien banal y en apariencia inofensivo”. Esto sucede porque la IA está deseando no solo una sociedad desideologizada sino también despolitizada. Entonces, como el algoritmo que nos induce a la despolitización, es decir a la falta de interés por participar en política, los grupos de poder dominantes desean lo mismo. No se equivoca el Papa cuando dice que “detrás de esa enorme fuerza invisible que nos afecta a todos, solo haya unas pocas empresas”, o lo que afirman más de 700 actores de Hollywood sobre los efectos de la IA en la propiedad intelectual: “robar no es innovación”. Tienen razón, porque el plagio es un robo.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Francisco Miró Quesada Rada es Exdirector de El Comercio

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