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Gabinete en la sombra
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José Jerí acaba de asumir la presidencia de la República y su mayor reto será poner un límite a las intenciones de sus colegas congresistas con quienes hasta hace unos días compartía sesiones en el hemiciclo parlamentario.
Ya sea por afinidad partidaria o por convivencia amical, los congresistas buscarán aprovecharse de sus respectivos vínculos con Jerí para tener las puertas abiertas de Palacio de Gobierno. El poder es miel para los parlamentarios y esto representa un riesgo no menor para la gestión de Jerí en el sillón presidencial.
Tres ejemplos que grafican esta situación: primero, una vergonzosa imagen de Héctor Valer (Somos Perú) intentando salir junto a Jerí tras la juramentación como si fuera su ministro o miembro del Ejecutivo (fue replegado por la seguridad del Estado); segundo, un Ilich López (Acción Popular) saliendo en la foto de Jerí reunido con las cabezas del Ministerio Público y Poder Judicial; y tercero, Ana Zegarra (Somos Perú), vinculada a una grave denuncia por supuestos cobros por obras, apareciendo en casi todas las actividades del presidente.
El acceso a Palacio de Gobierno –a través de Jerí– representa para los legisladores dos cosas: acceso a recomendaciones y colocación de personal (como ya hemos visto en el Caso ‘Los Niños’) y una exposición en un momento electoral clave donde varios buscarán la reelección en las elecciones del 2026.
El no poner un alto y esclarecer las vocerías oficiales del presidente también provoca que muchos se ofrezcan como operadores oficiosos tomando nombres y atribuciones que no les corresponden, o –peor aún– sin autorización alguna. En los últimos días, varios representantes de partidos políticos aseguran haber recibido llamadas de parte de excongresistas presentándose como representantes del Gobierno y hasta ofreciendo cargos claves.
El presidente Jerí puede optar por establecer un Gabinete de “ancha base”, pero los acuerdos con los partidos políticos aliados deben ser transparentes y también necesitan establecer un límite. De lo contrario, los congresistas tendrán más presencia que los ministros y se constituirán en una especie de Gabinete en la sombra que nada bien le hará a nuestra debilitada democracia.
Me atrevo a anticipar que una de las primeras crisis que afrontará el gobierno de Jerí provendrá desde el propio Congreso. Es el Congreso el que finalmente tiene el poder de sacarlo y no necesitan una vacancia para ello.

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