Un reciente informe publicado por el Instituto Nacional de Estadística y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia ofrece información muy valiosa para comprender la situación de la niñez y de la adolescencia en el Perú. Sobre la base de estadísticas oficiales, analiza la evolución de indicadores claves (pobreza, salud, educación, violencia, trabajo) en el período 2015-2024, evidenciando los avances alcanzados, así como las brechas que limitan el ejercicio efectivo de los derechos fundamentales de la niñez y adolescencia.
Un elemento que suele pasar desapercibido en el debate público es la evolución del perfil demográfico y los desafíos que plantea para las políticas públicas. En el transcurso de la última década, la población peruana pasó de 29,9 millones de habitantes (2015) a más de 34 millones (2024), lo cual representa un incremento del 13,6%. Sin embargo, la proporción de niños, niñas y adolescentes (0-17 años) respecto del total de la población nacional ha disminuido, pasando de 33,6% en el 2015, a 28,7% en el 2024, lo que evidencia una disminución de 4,9 puntos porcentuales en una década. Este descenso ilustra la reducción progresiva del bono demográfico, considerado en la literatura de desarrollo internacional como una oportunidad crucial para fortalecer el capital humano de las naciones.
En la actualidad, 9,8 millones de ciudadanos peruanos son niñas, niños y adolescentes, cuya situación requiere una mejor atención desde la inversión pública. La pobreza en el Perú tiene rostro infantil: 36,6% de los niños, niñas y adolescentes son pobres y 8,2% pobres extremos. Si bien la desnutrición crónica en menores de cinco años se redujo de 14,4% en el 2015, a 12,1% en el 2024, la prevalencia de anemia en niñas y niños de 6 a 35 meses es alta (43,7% en el 2024), sin avances significativos durante la última década. En el frente educativo, si bien las tasas de conclusión de la educación primaria (81,7% a 93,6%) y secundaria (68,6% a 84,4%) se incrementaron entre el 2015 y 2024, los rezagos en los niveles de aprendizaje son alarmantes: solo el 18,4% de los y las adolescentes de segundo de secundaria alcanzó el nivel satisfactorio de competencia en comprensión de textos y el 11,3% en matemática (2024). Estos resultados no aterrizan de la misma manera en el territorio nacional y afectan severamente a hogares rurales, hogares indígenas y con madres sin nivel educativo o con educación primaria.
Empezamos un año electoral y en los próximos meses escucharemos propuestas de los partidos políticos en contienda. ¿Cuál es el lugar de la niñez y la adolescencia en los planes de gobierno? Urge una revisión de la inversión pública dirigida a la niñez y adolescencia para mejorar su efectividad e impacto. Actuar con sentido de urgencia a favor de los niños, niñas y adolescentes es necesario no solo porque son “el futuro del país”, sino también porque aquí y ahora, en el presente, enfrentan barreras, brechas y vulnerabilidades que frenan su desarrollo integral, afectan su bienestar y limitan el acceso a oportunidades para construir un futuro mejor para sus familias y para el Perú.
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