
"Los latinoamericanos esperamos que su segundo y último mandato sea expresión de un gobierno estructurado y cohesionado en política exterior".
No tenemos recuerdo de que el acceso al gobierno de un presidente electo de EE.UU. haya concitado tanta expectativa y ansiedad como el de Donald Trump, no solo por su particular temperamento, sino por el poder que acumula y expande gracias al masivo apoyo popular, la preeminencia del Partido Republicano en ambas cámaras legislativas y una cómoda mayoría en la Corte Suprema.
Los latinoamericanos esperamos que su segundo y último mandato sea expresión de un gobierno estructurado y cohesionado en política exterior, una línea de mando coordinada entre el Departamento de Estado y las otras instancias que ejercen como actores fundamentales en la acción exterior hacia nuestra región. Durante su primera administración, Trump tomó la iniciativa respecto de Cuba y Venezuela, revocando ciertas concesiones del gobierno de Barack Obama a ambas dictaduras. En el caso de Venezuela, la inicial presión fue cediendo en parte por la necesidad de contar con el petróleo. Consideramos fundamental que se persista en una presión clara y contundente contra las tres tiranías existentes en la región, todas ellas opresoras y causantes de masivos éxodos de sus ciudadanos en la búsqueda de libertad y oportunidades de trabajo.
Afortunadamente, el próximo secretario de Estado, Marco Rubio, es buen conocedor de esta realidad y ya tendrá el esbozo de una estrategia que los países democráticos habremos de acompañar.
Vemos necesaria una mayor presencia de EE.UU. en el Perú. Tenemos una sólida, estable y creciente relación con los EE.UU. en el marco de una asociación estratégica en la que compartimos valores y principios comunes. Corresponde, ahora, potenciarla y darle mayor contenido.
EE.UU. cuenta con la US International Development Finance Corporation (DFC), precisamente diseñada durante el primer gobierno de Trump al ampliar las capacidades del OPIC. La DFC deberá activar la promoción de inversiones hacia el Perú, utilizando la experiencia de las empresas estadounidenses afincadas en nuestro país y de la mano de empresarios peruanos deseosos de desarrollar las múltiples oportunidades de negocios que ofrece el Perú.
"Con la reelección de Donald Trump en Estados Unidos, este país se encuentra ante un nuevo capítulo controvertido y transformador".
Con la reelección de Donald Trump en EE.UU., el país se encuentra ante un nuevo capítulo controvertido y transformador. Desde su llegada al poder en el 2016, Trump ha desafiado las normas políticas tradicionales y su segundo mandato parece destinado a seguir ese camino. Las expectativas son altas y sus propuestas han generado entusiasmo y preocupación.
Uno de los temas centrales de su campaña ha sido la economía. Trump se presenta como el defensor de los trabajadores estadounidenses, prometiendo revitalizar el crecimiento económico a través de recortes fiscales y un enfoque en la producción de energía nacional: “Make America Great Again”, ya utilizado por el republicano Ronald Reagan. Sin embargo, su enfoque proteccionista, que incluye un aumento significativo en los aranceles a productos chinos y también de países aliados, ha suscitado temores por un posible incremento en los precios para los consumidores y repercusiones negativas en las relaciones comerciales. La política de inmigración es otro aspecto que dominará su agenda. Trump ha reiterado su compromiso con una dura postura migratoria, prometiendo llevar a cabo una de las operaciones de deportación más grandes en la historia del país. Su enfoque se centra en la seguridad nacional, argumentando que es necesario proteger a los estadounidenses del crimen y el narcotráfico. Sin embargo, estas políticas han generado un intenso debate sobre posibles violaciones de los derechos humanos y el impacto en las comunidades inmigrantes.
En lo internacional, se espera que Trump adopte una postura más agresiva. Su inclinación hacia el unilateralismo podría alterar las dinámicas globales, debilitando alianzas tradicionales y desafiando acuerdos internacionales. Además, prometió solucionar la guerra en Ucrania, cambiando por completo el enfoque de su antecesor, lo que podría generar consecuencias inesperadas.
El nuevo gobierno de Trump se perfila como una continuación de su enfoque “América primero”, con un énfasis marcado en la economía nacional y la seguridad fronteriza. Si bien sus seguidores ven estas políticas como un retorno a los valores fundamentales del país, sus críticos advierten sobre los peligros de la polarización y el aislamiento.

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