Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
Ilustración: Composición GEC
Quienes tienen edad suficiente deben recordar a Kwai Chang Caine, el protagonista de la exitosa serie “Kung Fu”, de los años ‘70. Era él un monje shaolín que viajaba por el viejo Oeste americano buscando a su medio hermano y se topaba a cada paso con aventuras que lo forzaban a recordar las enseñanzas que su anciano maestro Po le había impartido allá en China, en el templo budista donde se había formado. A través de ‘flashbacks’ introducidos con un campanilleo soñador, podíamos ver en cada episodio diversas escenas en las que el maestro, ciego y eternamente aferrado a una vara que le servía de apoyo, llamaba a su discípulo “pequeño saltamontes” y le dispensaba frases enigmáticas que él debía interpretar para su provecho. “Cede y no necesitarás romperte” fue, por ejemplo, una de las que más perplejidad causó en su tiempo.
Quienes tienen edad suficiente deben recordar a Kwai Chang Caine, el protagonista de la exitosa serie “Kung Fu”, de los años ‘70. Era él un monje shaolín que viajaba por el viejo Oeste americano buscando a su medio hermano y se topaba a cada paso con aventuras que lo forzaban a recordar las enseñanzas que su anciano maestro Po le había impartido allá en China, en el templo budista donde se había formado. A través de ‘flashbacks’ introducidos con un campanilleo soñador, podíamos ver en cada episodio diversas escenas en las que el maestro, ciego y eternamente aferrado a una vara que le servía de apoyo, llamaba a su discípulo “pequeño saltamontes” y le dispensaba frases enigmáticas que él debía interpretar para su provecho. “Cede y no necesitarás romperte” fue, por ejemplo, una de las que más perplejidad causó en su tiempo.
Ilustración: Víctor Aguilar Rúa
La remembranza viene a cuento con ocasión de los padecimientos que está sufriendo el presidente Jerí a raíz de la divulgación de los videos y fotos de sus citas furtivas con ciertos empresarios chinos de historial inquietante. Sus esfuerzos por convencernos de que tales imágenes registran solo excursiones suyas para aplacar antojos de wantán y caramelitos chinos han fracasado, y la tesis que va ganando adeptos como explicación de los hechos es más bien la formulada por el premier Ernesto Álvarez: alguien le pidió al gobernante un servicio, digamos, extracurricular y como él no pudo brindarlo, ese alguien lo castigó filtrando las filmaciones que lo han puesto contra las cuerdas. Como en la serie que aquí evocamos, un misterioso maestro Po acriollado en Paruro lo estaría tratando como a un pequeñísimo saltamontes e intentaría darle una lección. Solo que, en este caso, con ribetes de escarmiento. Las varas, ya se sabe, pueden cumplir en este mundo funciones varias.
–Dime con quién hablas… –
Según ha trascendido, las declaraciones sobre el “chifagate” prestadas por el presidente del Consejo de Ministros en una reciente entrevista han causado gran malestar en las alturas del poder; sobre todo, porque coinciden con la verdad. Y eso, en política, es imperdonable… Pero la especie sobre las filtraciones como represalia por un requerimiento no atendido ya cabalga libremente por la pradera y le tocaría al mandatario enfrentarla con algo más que desmentidos enfáticos. Difícilmente, sin embargo, tal cosa ocurra. Lo más probable es que, en sintonía con la información que puedan aportar eventuales nuevos videos, Jerí siga ofreciendo versiones cambiantes sobre los asuntos abordados en esas reuniones y sus participantes. A juicio de esta pequeña columna, la única manera de llegar a una conclusión satisfactoria al respecto será resolviendo el acertijo que plantea la llamada de celular que el presidente hizo desde el “Market Capón” el 6 de enero pasado. ¿Con quién hablaba tan enfadado en esa oportunidad? Frente a esa reiterada pregunta, el jefe del Estado ha ido recobrando paulatinamente la memoria y ha terminado sosteniendo que estaba comunicándose con la jefa de prensa de Palacio, Johanna Ocampo. Compartía con ella, ha dicho, la frustración que le producía que ciertos videos que había grabado más temprano en el IPD no pudieran salir al aire. La explicación por capítulos y el lenguaje corporal desplegado por él durante la llamada conspiran, no obstante, contra la verosimilitud de esa historia. Más creíble resulta, en cambio, la teoría de que estaba enterándose en ese momento de los inconvenientes legales que le impedirían cumplir con el favorcillo que le habían solicitado. ¿Le murmuró después de que colgara una voz llegada del lejano Oriente aquello de: “cede y no te romperás”? No se pierda el próximo episodio de las aventuras de este menudo saltamontes y seguramente lo descubrirá.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.