“Estamos evaluando abrir una planta en Pucallpa para el 2018”
“Estamos evaluando abrir una planta en Pucallpa para el 2018”
Claudia Paan

La buena cosecha del 2016 proyecta un panorama auspicioso para el durante este año. Y esto lo sabe bien Renzo Balarezo, su gerente general, quien espera un crecimiento de no menos del 10%  en sus ventas para este 2017. ¿Qué pasos dará la firma especializada en cultivo e industrialización de para alcanzar este objetivo? El ejecutivo revela los detalles a Día1.

¿Cuál es su evaluación del 2016 para el grupo Palmas?
Fue un año de consolidación y materialización de varios proyectos. Desde plantaciones que se hicieron años atrás hasta procesos de innovación en ciertas áreas de la empresa, la puesta en marcha de inversiones con valor agregado en ciertas ramas, y también fue un año de evolución natural de la compañía hacia consolidar nuestra posición de liderazgo como una empresa sostenible. 

¿Qué pasos dieron el año pasado?
Estamos rompiendo paradigmas sobre cómo se hace palma en el Perú y en Sudamérica. Hemos iniciado procesos de transformación de labores como pasar de recoger el fruto de la palma con mulas a tractores. Con esto buscamos mejores condiciones para nuestra gente y eficiencias. Nuestra operación ya tiene que estar a un nivel internacional para poder competir afuera.

¿Cuál será el siguiente paso en este proyecto? ¿Qué otras áreas van a mecanizar?
La primera etapa comprendía darle cobertura al 25% de nuestras dos plantaciones (Yurimaguas y Tocache) con 50 ‘búfalos’ [tractores]. Este año duplicaremos el área implementada. Llegaremos a unas 10 mil hectáreas mecanizadas de las 25 mil que tenemos con 50 ‘búfalos’ más. Además, en la recolección, tenemos proyectos en fertilización y tratamientos sanitarios. El plan es tener el 100% del proceso mecanizado.

También trabajan con agricultores de la zona. ¿Cómo será el manejo de las cadenas productivas para asegurar estos estándares?
Tenemos el compromiso de no deforestar. Por ello estamos enfocando el abastecimiento del fruto a los pequeños productores de palma. Para ello, hemos desarrollado un programa de cadenas productivas que esperamos repetir en las áreas donde el cultivo de palma es viable: Tocache, Yurimaguas y Pucallpa, donde aún no estamos. Nos estamos orientando a poner al agricultor al centro. Ya no es un proveedor, es nuestro cliente.

¿Qué significa eso?
Implica darle un mercado seguro y que ese producto no se quede en el Perú y si es así, que lo haga con valor agregado. También es brindarle toda la asesoría técnica para que el agricultor mejore su productividad, mientras que el que no tiene palma, la siembre con la mejor tecnología para tener mejores rendimientos. 


¿Con cuántos agricultores vienen trabajando?
Nuestro foco hoy es en Tocache. Allí son casi 400 agricultores, los que nos proveen cerca de 70 mil a 75 mil toneladas al año de fruto (el 10% de nuestra producción). En Pucallpa estamos visitando a agricultores para transmitirles nuestros conocimientos.

¿Esto quiere decir que van a instalar una planta en esta ciudad como hicieron en Tocache y Yurimaguas?
Hacia finales de año estamos viendo si concretamos el proyecto de inversión. Se concretaría ya para el 2018. En un principio, se trataría de una planta de extracción de aceite en la que invertiremos US$20 millones.

Con Pucallpa, ¿cuántas hectáreas sumarían?
Podríamos armar una red de agricultores para cerca de unas 5 mil hectáreas. La idea es replicar esto en las otras dos zonas.

Con la mecanización y una cadena productiva fortalecida, ¿cuál va a ser el plan para competir internacionalmente?
Exportamos productos terminados (mantecas y aceites) a Chile, Bolivia, Brasil y el Caribe, y trabajamos con las principales marcas internacionales. Buscamos expandir estos mercados apalancándonos en nuestros clientes y nuestro principio de sostenibilidad. 

¿Por dónde vendrá el fortalecimiento en el exterior de Palmas: más clientes, más productos, nuevos destinos?
Este y el próximo año el reto es casi triplicar la venta de estos productos. ¿Hacia dónde va? Al mercado internacional, principalmente. Pensamos llegar a estos nuevos mercados preparándonos con este tema de eficiencia operativa, desarrollamos nuevos productos y tenemos capacidades de planta para ofrecer y poder ofertar nuevos productos. 

¿En qué países están poniendo la mira?
Queremos ampliar nuestra participación en Brasil y Chile. En cuanto a nuevos mercados, estamos mirando Argentina, México y Centroamérica. Esto es un plan para este año.

Por otro lado, ¿cuáles son los planes con su negocio de consumo masivo?
Participamos en categorías maduras (jabones, aceites, mantecas). La oportunidad de crecimiento vendrá por fortalecer nuestra presencia en la costa norte y en Lima. Tenemos un amplio liderazgo en el oriente. Antes que ingresar a nuevas categorías, queremos desarrollar distribuidores.

¿También ven oportunidades para sus marcas en el exterior?
Spa (jabón de tocador) se vende desde hace cuatro años en Chile. Hemos llevado esta marca junto con Tondero (aceite) y Tropical (manteca) a Venezuela en el 2016. Estamos abriendo mercados también para este negocio. Este año no descarto llegar a nuevos países, ya sea con nuestras marcas o con maquila.

¿Qué retos sigue viendo para la palma en el país?
Un tema pendiente es el del biodiésel. Se creó una ley para promover cultivos alternativos y facilitar el desarrollo de cadenas. Los biocombustibles generan una cadena de valor. Hoy en día el excedente del crudo o de la materia prima que se tiene en el Perú se exporta como tal. Y eso es un crimen. 

Ustedes tienen en su planta en Tocache toda la infraestructura para hacer biodiésel ¿qué falta, entonces?
Con los fallos del Indecopi –que demuestran una competencia desleal del biodiésel que venía de Argentina– vemos que la balanza está más equilibrada. Esperamos este año comenzar a producir. Todavía no puedo dar una fecha exacta, ya que estamos en negociaciones con una refinería. 

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