Por Celeste Pérez

El pasado 8 de febrero, la capital alcanzó un nuevo pico con la temperatura nocturna más cálida en lo que va del verano: 25°. Así, en los últimos días dormir se ha vuelto un verdadero reto, en lugar de un momento de desconexión y descanso. Aunque ya se esté volviendo costumbre, el hecho de que el clima cálido no disminuya aún en las noches, puede desencadenar una mayor fatiga al amanecer, episodios de insomnio, malestar general y cambios en el humor.