Por Milenka Duarte

Todos tenemos ese cajón que preferimos no abrir, esa ropa que “algún día” volveremos a usar o ese objeto que guardamos porque “sentimos una conexión emocional”. Y detrás de todas estas justificaciones aparece ese nudo en el estómago que sentimos al pensar en dejar ir algo, porque no es solo falta de espacio, hay algo más profundo e íntimo que se mueve dentro.