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La resistencia al etiquetado de alimentos

Recientemente, se ha publicado un informe que revela las estrategias usadas por la industria para protegerse de estas advertencias

Ley de alimentación saludable

Existen diversos tipos de advertencia frontal, y los más comunes son los octógonos y los semáforos. (Foto: Archivo)

El Comercio

La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) “es una organización intergubernamental de la que forman parte los 12 países de América del Sur, cuyo tratado constitutivo fue firmado el 23 de mayo del 2008 en Brasilia, Brasil. Su objetivo principal es constituirse como un espacio de diálogo y consenso en el ámbito cultural, social, económico y político para el desarrollo de proyectos e iniciativas en diversas áreas, como la salud, la educación, la infraestructura y el medio ambiente. Para lograr los objetivos específicos, los países se han comprometido con la misión más amplia de disminuir las desigualdades socioeconómicas, fomentar la participación ciudadana, fortalecer la democracia y reducir las asimetrías entre los países y adentro de ellos, en un marco de soberanía e independencia”.

El Instituto Suramericano de Gobierno en Salud (Isags) “es un organismo intergubernamental de carácter público vinculado al consejo de salud de la Unasur. Entre sus funciones, están la capacitación de líderes, la gestión del conocimiento y el apoyo técnico a los sistemas de salud”.

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“Creado por el Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la Unasur, a propuesta del Consejo Suramericano de Salud, el Isags es fruto del consenso político alcanzado por los países de la región que reconocieron en la salud un puente hacia la paz y el desarrollo de los pueblos”. Ambas organizaciones, Unasur e Isags, acaban de publicar un importante documento titulado “Interferencia de la industria de alimentos en las políticas de etiquetado gráfico innovador de alimentos procesados en Suramérica”.

En este, se delinean las cinco estrategias con las que la industria de alimentos procesados de la región trata de minar los esfuerzos que hacen los ministerios de salud de los países miembros para implementar los etiquetados de advertencia de los alimentos procesados.

—Etiquetas frontales—

A diferencia de las complicadas etiquetas de información nutricional –como el GDR– que se imprimen en la parte posterior o lateral de los alimentos procesados, las etiquetas frontales –que se imprimen en la cara frontal del producto– se distinguen por su claridad y mensaje directo sobre el contenido de nutrientes como grasas, azúcares y sal.

Esto le permite al usuario tomar decisiones informadas e instantáneas en el lugar de compra.

Existen diversos tipos de advertencia frontal, y los más comunes son los octógonos y los semáforos. Se ha demostrado que los primeros son superiores a los segundos en la claridad del mensaje. El Perú ha adoptado el sistema de octógonos, los cuales serán obligatorios en los alimentos procesados y ultraprocesados que se vendan a partir del 17 de junio de este año.

El informe Unasur/Isags resalta que en el 2014 los estados miembros de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) aprobaron el “Plan de acción para la prevención de la obesidad en la niñez y la adolescencia”, el cual “considera políticas y reglamentaciones (fiscales o no) para prevenir el consumo de alimentos poco saludables, entre ellos el etiquetado frontal de advertencia de alimentos procesados”.

El plan de acción se fundamenta en que existe “una asociación entre las ventas per cápita de productos ultraprocesados y la prevalencia de la obesidad en los adultos (de 18 años en adelante) en 14 países de la región de las Américas”.

—Resistencia—
El informe Unasur/Isags describe la experiencia de México, Uruguay, Chile, el Perú y Bolivia en la implementación del etiquetado frontal y detalla los esfuerzos que ha hecho la industria de alimentos procesados de la región para obstaculizar la adopción del etiquetado de sus productos.

El documento describe cinco modalidades de obstaculización, cuyo conocimiento es de mucha utilidad para los gobiernos al implementar sus políticas de salud:

1. Negación de la necesidad y utilidad del etiquetado. La industria arguye que las cosas están bien como están y que los etiquetados frontales “atentan contra el derecho de información de los consumidores”.

2. Cuestionamientos técnicos. “Dirigidos a cuestionar la racionalidad de la modalidad del etiquetado propuesto o a presentar alternativas que debilitan, confunden o impiden su implementación, usando voceros científicos, asociaciones profesionales y comunicadores sociales”.

3. Consecuencias económicas desfavorables. Son las más enfatizadas y “frecuentemente presentadas como catastróficas. Esto incluye disminución del consumo, pérdidas masivas de empleo, aumento en el costo de los productos, trabas al comercio exterior y disminuciones en las recaudaciones fiscales”. Esos argumentos ignoran los costos para el Estado de la morbimortalidad por obesidad.

4. Amplio uso mediático. Uso de medios tradicionales y no tradicionales que cuestionan la efectividad de la medida, poniendo en duda el papel del Estado como regulador de los productos que consume la ciudadanía, sugiriendo “intromisión gubernamental en el ámbito familiar e incluso coartación de la libertad de expresión”.

5. Otros posibles mecanismos. “Fue mencionada la posibilidad de corrupción en términos de posibles contribuciones económicas con distintos órganos asesores, o conflicto de intereses en las autoridades encargadas de la aprobación de las políticas”.

Rectificación

---Aclaración sobre la columna pasada---

Este Diario ha recibido una carta de Alicorp sobre una nota publicada en esta sección el lunes 25 de marzo del 2019. En ese informe, recogí la denuncia (y el lenguaje) del señor Jaime Delgado de que Alicorp había reducido el peso de sus galletas Casino para disminuir la superficie de su envase y no imprimir los octógonos de advertencia.

Quiero rectificar esa declaración y aclarar que, a la fecha y hora de entrega de mi columna, Alicorp no había respondido a esos cargos.

Al enterarme de sus declaraciones, las cité al pie de la letra en otra nota que hice el martes 26 de marzo para una emisora radial. Por otro lado, saludo el apego de Alicorp a la Ley 30021 y la adecuación de sus productos a los parámetros saludables de su reglamento.


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