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Mitos y verdades sobre la aspirina

En los últimos años se ha atribuido a este fármaco diversas propiedades, como la capacidad de aliviar el dolor de muela y de prevenir el cáncer

Aspirina

Aspirina. (Foto referencial. AFP)

Agencias

Sin duda que la aspirina es una verdadera leyenda en el mundo de la medicina. No pasa ni un mes sin que aparezca una noticia que la relacione con algún nuevo beneficio. Por miles de años, egipcios, chinos e indios usaron la infusión de la corteza del árbol de sauce para calmar el dolor y bajar la fiebre, pero fue recién en 1899 que una sustancia química llamada ácido acetilsalicílico fue sintetizada por el científico alemán Félix Hoffmann y bautizada con el nombre de aspirina.

Mucho del encanto de este fármaco nace del hecho de que, al ser un producto derivado de una planta, es el ejemplo más claro del potencial de la medicina natural, y por lo tanto alimenta la idea de que el ser humano debe encontrar el remedio de sus males en la naturaleza. Además de su clásico uso para calmar el dolor y la fiebre, durante los últimos años se han demostrado muchas otras propiedades, incluyendo anticoagulante, preventiva del cáncer, e incluso protección contra la enfermedad de Alzheimer. La aspirina se vende en tres presentaciones: la dosis regular, de 325 miligramos; la dosis extra, de 500 miligramos –ambas se usan para la fiebre y el dolor–; y la dosis baja o ‘baby aspirina’, que es de 81 miligramos y se emplea en indicaciones preventivas.

No es sorpresa entonces que un medicamento que tiene tantas propiedades beneficiosas sea propenso también a originar confusos mitos y medias verdades. Hoy día revisaremos algunas de estas creencias populares.

1. Alivia el dolor de muela si se aplica sobre el diente. Falso. La aspirina no actúa localmente; es decir, no se absorbe directamente si se aplica sobre el diente. Y debido a que puede dañar el esmalte o la encía, no debe ser usado de esa manera.

2. Debe tomarse al primer síntoma de un infarto cardíaco. Eso es cierto. Debido a sus propiedades anticoagulantes (impide que las plaquetas de la sangre inicien el proceso de formar un coágulo), la aspirina debe darse al primer síntoma que pueda indicar un ataque cardíaco. De hecho, lo primero que hacen los servicios médicos que visitan al paciente durante una emergencia es darle este medicamento. En esa situación, la aspirina puede disminuir la probabilidad de morir por un infarto cardíaco en un 20%.

3. Debe tomarse al primer síntoma de un derrame cerebral. Esto es solo un mito, y el hacerlo puede ser muy peligroso. Sabiendo que el 80% de los derrames cerebrales son causados por la formación de un coágulo dentro de una arteria cerebral (derrame isquémico), y por lo tanto –al igual que en el caso de un infarto cardíaco– puede beneficiarse de una aspirina, el 20% restante puede ser causado por el fenómeno contrario: un derrame hemorrágico, el cual puede agravarse por la acción anticoagulante de la aspirina. Es recién después de encontrar la causa del derrame cerebral, y descartar que sea una hemorragia, que el médico puede dar dicho fármaco al paciente.

4. Causa severos sangrados en el tubo digestivo. Eso es verdad. Un estudio del 2011 hecho en más de 87.000 mujeres encontró que el riesgo de presentar un sangrado del tubo digestivo fue 43% mayor en aquellas que tomaban aspirina, en comparación con las que no lo hacían. También se concluyó que esa complicación estuvo más relacionada con la dosis que al tiempo de uso del medicamento. Por otro lado, los hombres que toman aspirina tienen 32% más posibilidad de sufrir un sangrado gastrointestinal. Por eso este fármaco no debe ser usado sin una previa evaluación del médico de cabecera.

5. Previene un infarto cardíaco en todas las personas. Falso. Los estudios demuestran que la aspirina no disminuye la probabilidad de que ocurra un infarto cardíaco o un derrame cerebral isquémico en una persona que no tiene los factores de riesgo o características que la predisponen a esas enfermedades. Esos riesgos incluyen tener presión arterial alta y colesterol elevado, sufrir de diabetes, fumar cigarrillos o ser obeso. Las personas con esos factores de peligro o que ya hayan tenido un infarto cardíaco, así como aquellas a las que ya se les colocó un stent en una arteria coronaria o ya tuvieron una operación de ‘by-pass’ en el corazón, pueden beneficiarse siempre y cuando el médico lo indique. Se especifica también que los mejores resultados de la prevención se observa en personas entre 50 y 69 años.

6. Previene el cáncer del colon. Eso es cierto. El grupo de trabajo de medicina preventiva de EE.UU. recomienda el uso de una aspirina de baja dosis durante cinco a diez años para prevenir el cáncer de colon y de recto. Ya sea a través del mismo mecanismo que evita que las plaquetas se aglutinen, o de su acción sobre el nucléolo de las células, la aspirina podría prevenir el cáncer del colon.

—Advertencia—

Las dosis bajas de aspirina pueden causar dispepsia (31%), erosiones gastroduodenales (60%), úlcera péptica a los tres meses (7%) y hemorragia digestiva alta (1%). Esas complicaciones son más frecuentes en mayores de 70 años, personas con historia de úlceras o gastritis por ‘Helicobacterpylori’ o que estén usando antiinflamatorios no esteroideos (aines), anticoagulantes u otros agentes antiplaquetarios. El uso de preparaciones con recubrimiento entérico no reduce el riesgo de complicaciones gastrointestinales.

No hay duda de que la aspirina es un medicamento con muchas propiedades beneficiosas para la salud y la prevención de enfermedades. No obstante, su uso debe ser siempre vigilado por un médico.

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