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Yiddá Eslava. (Foto: Ángel Fernández)

Yiddá Eslava. (Foto: Ángel Fernández)

Resumen

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

De niña, la etiquetaron de muchas formas. Le dijeron a su madre que tenía retraso mental, y en primaria sus profesores intentaron cuatro veces que repitiera de año. “Pensaba que estaba defectuosa, que tenía algo malo”, recuerda Yiddá Eslava. Pero el problema no era ella, sino un sistema que no comprendía su manera de aprender. Con un coeficiente intelectual alto, pero sin encajar en la metodología convencional, encontró su propio ritmo cuando llegó a secundaria. Pasó de tener las notas más bajas a ocupar los primeros puestos y forjar su independencia.