
Esta semana, una noticia conmocionó al mundo. El papa Francisco, el primer pontífice latinoamericano en la historia de la Iglesia Católica, falleció a los 88 años en su residencia de la Casa Santa Marta. Su triste partida marca el fin de un período y también el inicio de otro: la elección de un nuevo papa. Este rito de la Iglesia Católica llamado cónclave, se da en total secretismo y aislamiento del mundo exterior, entre los muros de la Ciudad del Vaticano, en Roma.
Durante días —o incluso semanas—, los cardenales menores de 80 años se reúnen a puerta cerrada para elegir a un sucesor. No pueden abandonar el recinto ni mantener contacto con el exterior hasta que hayan cumplido su misión. Pero, ¿dónde ocurre exactamente esta reunión histórica? ¿qué espacios han sido testigos de esta ceremonia durante décadas?
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Desde la imponente Capilla Sixtina, donde se emite el famoso humo blanco, hasta las estancias donde los cardenales se alojan durante el proceso, el cónclave transcurre en algunos de los sitios más icónicos —y turístico— del Vaticano. Estos lugares no solo forman parte de una de las tradiciones más antiguas de la Iglesia, sino que también están al alcance de cualquier viajero que desee descubrir la historia y los secretos del Vaticano.
Basílica de San Pedro: el escenario de la misa inaugural y del anuncio papal

El cónclave comienza en la Basílica de San Pedro. Antes de la votación, los cardenales celebran aquí una misa que marca el inicio del proceso espiritual más importante de la Iglesia Católica.
La Basílica de San Pedro, construida sobre la tumba del apóstol Pedro, es el templo más importante del catolicismo. Se trata de una de las obras arquitectónicas más impresionantes del mundo, que inició su construcción en el siglo XVI con la participación de varios artistas como Miguel Ángel, Bramante y Bernini. Este majestuoso edificio se puede ver desde casi cualquier punto del Vaticano y es uno de los sitios más visitados de la ciudad.
Allí, en la Basílica de San Pedro, se celebra la tradicional misa Pro eligendo Pontifice, una eucaristía en la que los cardenales piden sabiduría a Dios antes de encerrarse para elegir al nuevo papa. Y, cuando la elección ha sido consumada, es desde el balcón central de esta Basílica —la famosa loggia— que el nuevo pontífice es presentado al mundo con el histórico anuncio: Habemus Papam.
La Basílica está abierta al público y es uno de los lugares más impactantes que se pueden visitar en Roma. La entrada es gratuita (aunque hay filas largas), sin embargo se necesita entrada para acceder a algunos puntos como por ejemplo, la cúpula. Para quienes buscan experimentar de cerca los escenarios del cónclave, este templo no puede faltar en la ruta.
2. Domus Sanctae Marthae: el alojamiento temporal de los cardenales

Después de la misa inaugural, los cardenales se dirigen a su residencia temporal: un edificio clave en el proceso de elección. Aquí empieza el verdadero aislamiento. Durante el cónclave, los cardenales no pueden salir de las instalaciones ni utilizar teléfonos u otros dispositivos que los conecten con el exterior.
Ubicada dentro de los jardines vaticanos, a pocos pasos de la Basílica de San Pedro, la Domus Sanctae Marthae (Casa Santa Marta) es una residencia moderna construida en 1996 por encargo de Juan Pablo II.
Durante el cónclave, cada cardenal ocupa una de las más de 100 habitaciones del edificio, en régimen de aislamiento. Las puertas se cierran con llave y el acceso queda restringido al personal autorizado. No hay celulares, internet ni contacto alguno con el mundo exterior. Aquí los cardenales descansan, reflexionan y se preparan espiritualmente entre sesiones de votación.
Aunque la Domus no se puede visitar por dentro, su exterior puede apreciarse desde ciertos puntos de los Jardines Vaticanos —que sí están abiertos al público mediante visitas guiadas organizadas por la Gobernación del Vaticano—.
3. Capilla Sixtina: el corazón del cónclave

Con el mundo a la expectativa, los cardenales ingresan finalmente a la Capilla Sixtina. Allí, bajo uno de los techos más célebres de la historia humana, se celebra el cónclave.
La Capilla Sixtina no solo es una de las joyas artísticas más valiosas del mundo, sino también el epicentro del cónclave papal. Construida por orden del papa Sixto IV en el siglo XV y pintada por Miguel Ángel, este lugar ha sido testigo de cada elección papal desde 1878.
Durante el cónclave, la capilla se convierte en una sala cerrada al mundo exterior. Se instala una estufa metálica donde se quema cada papel de votación, y de la que sale el tradicional humo blanco o negro, dependiendo del resultado. Durante la votación, los cardenales proceden en completo silencio.
Para los viajeros, visitar la Capilla Sixtina es una experiencia inolvidable. Se accede a través de los Museos Vaticanos, y aunque suele estar repleta de turistas, la visita vale la pena. Durante los días del cónclave, el lugar se encuentra cerrado al público. Es importante reservar entradas con antelación, y si se quiere evitar las multitudes, hacerlo en horarios tempranos o con una visita guiada nocturna.
4. Plaza de San Pedro: el escenario del anuncio al mundo

Después de la votación, el humo blanco aparece por la chimenea de la Capilla Sixtina. En ese momento miles de fieles esperan congregados en este lugar: la Plaza de San Pedro.
La Plaza de San Pedro es uno de los espacios más emblemáticos del Vaticano y un punto de encuentro global. Diseñada por Gian Lorenzo Bernini en el siglo XVII, la plaza puede albergar a más de 300 mil personas. Desde allí se ve la chimenea de la Capilla Sixtina y, más tarde, se escucha el histórico anuncio: Habemus Papam.
Durante el cónclave, miles de fieles van a la plaza a la espera de la aparición del nuevo papa. Es un momento de enorme carga emocional.
La plaza puede visitarse libremente todos los días del año, y es uno de los lugares más fotografiados de Roma. Desde allí, los visitantes pueden acceder a la Basílica, a la Cúpula —con vistas panorámicas inigualables— o unirse a la audiencia papal de los miércoles. Incluso fuera del período del cónclave, sigue siendo un lugar cargado de historia, ideal para comprender la dimensión pública y espiritual del Vaticano.








