Domingo, 4 de marzo de 2007
Las postas administradas por la comunidad son más eficientes


El informe del domingo: MODELO DE GESTIÓN: CLAS
Los comités locales de administración de salud (CLAS) toman las decisiones sobre el presupuesto del puesto de salud. El 85% de los usuarios aprueba la atención

Por Nelly Luna Amancio

El centro de salud de Villa Alejandro, en Lurín, se jacta de un envidiable orden. La limpieza de sus espacios contradice el polvo de sus cerros habitados de miseria. Las paredes lucen como si recién hubieran sido pintadas. Es mediodía, el sol ingresa por el techo descubierto rebotando sobre esas blancas losetas. En el tópico, el médico de turno cose la cabeza rota de una niña. Estas heridas son frecuentes en zonas donde las mamás trabajan mientras los hijos juegan. Afuera, en el pasadizo, la gente ha llegado para escuchar el nombre del ganador de la rifa organizada por la administración del centro de salud. El ticket costó un sol. El suertudo ganará una canasta de útiles escolares. La posta ganará unos soles más para comprar "lo que haga falta".

Hay algo en este centro que lo hace distinto a otros. No son los equipos de laboratorio, porque los que tienen ya son viejos; tampoco es el presupuesto, porque es similar al que manejan otros establecimientos; mucho menos es el número de profesionales, porque con los que cuenta apenas pueden atender a los habitantes de diez asentamientos humanos; no lo es tampoco su modesta infraestructura. ¿Qué es entonces lo que ha convertido a este centro de salud en uno de los más eficientes de Lima, por encima de otros administrados por el Ministerio de Salud (Minsa)? Este puesto comparte la administración y el gasto con la comunidad. En términos oficiales es un CLAS (Comité Local de Administración de Salud).

El CLAS es un modelo de gestión compartida, en que lo público es administrado en un régimen privado. La comunidad se involucra en la gestión, es poseedora del centro y, por lo tanto, este es más eficiente. Su historia comenzó en 1994, cuando desde el Minsa se desarrolló un programa para compartir la administración de algunos puestos y centros de salud con los vecinos.

Se definió un marco legal para que el consejo directivo, integrado por seis miembros de la comunidad (elegidos en una asamblea general) y un gerente (el médico jefe del puesto), se inscribiera en los Registros Públicos y abriera una cuenta donde se depositarían todos los ingresos directamente recaudados. Por su parte, el Minsa se comprometía a capacitar y brindar asistencia técnica a los comités.

GESTIÓN EFICIENTE
En un inicio fueron 432 centros administrados por estos comités, ahora ya suman 2.152, el 35% del total de puestos de salud. Los objetivos eran --aún lo son-- reducir la mortalidad-materno infantil y las enfermedades en los menores de edad e incrementar el acceso a la salud. Las cifras del Minsa dicen que actualmente los CLAS atienden a casi ocho millones de personas. En Arequipa, Tacna y Moquegua, el 100% de los establecimientos depende de estos comités.

Un estudio presentado por el doctor Rafael Cortez al Banco Interamericano de Desarrollo señala que el 85,9% de los pacientes de estos locales dijo haber recibido una atención satisfactoria, casi diez puntos más de la percepción que tienen los usuarios sobre los puestos de salud que administra el Minsa. Los sectores económicos menos favorecidos son los más satisfechos con la calidad de atención.

Además, al 77% de los pacientes se lo atiende en menos de 30 minutos. En el caso de los centros que administra el Minsa más de la mitad espera más de media hora.

Uno de los más antiguos residentes de Villa Alejandro y ahora presidente del CLAS, José Urtado Calsina, dice que con esta forma de administración la gente no solo participa, también decide sobre las inversiones del puesto de salud: "Cuando algún vecino siente que lo atienden mal, se acerca y nos lo cuenta". Lo mismo opina la doctora Serafina Quispe, gerente del comité, quien advierte además que la innovación más importante de los CLAS son los programas de salud local (PSL) adaptados a las particularidades y necesidades de cada localidad. El Minsa se encarga del pago de planilla de los profesionales de salud, pero si los CLAS creen conveniente --y el presupuesto por ingresos propios se los permite--, pueden contratar a más personal.

Los pacientes que acuden a los establecimientos administrados por los CLAS son personas que viven en condiciones precarias. El estudio de Cortez establece que solo un 19,6% de ellos habita en viviendas con paredes de ladrillo o bloques de cemento, un 24% recibe abastecimiento de agua dentro de su vivienda y apenas el 12% tiene conexión a la red de desagüe.

Estas condiciones, sin embargo, no han mellado el entusiasmo de su población. Ese es el caso de Sechura, donde de la mano con la empresa privada, se ha mejorado la infraestructura y el equipamiento del puesto de salud. Un convenio con una empresa pesquera les ha permitido contar con una cámara hiperbárica, comprar dos ambulancias y construir dos pisos; como contraparte ellos atienden --en una suerte de seguro-- a los trabajadores de la empresa. Hoy, Sechura es el único puesto de salud que cuenta con ese tipo de equipamiento.

El consultor en gestión local de la Organización Panamericana de la Salud, el doctor Luis Gutiérrez, reconoce la gestión de estos comités, pero considera que es necesario comenzar una segunda etapa. "Necesitan una mejor capacitación y asistencia técnica para que los miembros del comité entiendan la realidad de la población y puedan elaborar los programas de salud. El CLAS es una semilla, pero se debe ampliar más", dice.

ESTANCAMIENTO
El doctor Ricardo Díaz, coordinador regional adjunto de Foro Salud, advierte que durante los últimos cuatro años el crecimiento de los CLAS se ha estancado y que se ha registrado un retroceso en la asistencia técnica. Sostiene que algunos comités han presentado problemas por la ausencia de supervisión y capacitación . "A partir del 2002 se ha reducido la inversión del Estado en los CLAS. El presupuesto para el combustible de las camionetas está en cero".

Él cree que el nombramiento de los médicos durante el gobierno anterior fue un retroceso, "porque cuando se nombra se quita la posibilidad de que esta asociación tenga potestad de contratar el personal que crea conveniente, ya no tiene la posibilidad de reclamarle por qué maltrata a la gente".

La coordinadora nacional de los CLAS, Jackeline de la Cruz, reconoce que este modelo duplicó el número de atenciones, pero que desde el 2004 el número de CLAS se ha estancado.

¿Cómo articularlos con la descentralización?
Ricardo Díaz, coordinador nacional adjunto de Foro Salud, señala que la experiencia de los CLAS debería articularse con el proceso de descentralización.

En el dictamen aprobado esta semana en la Comisión de Salud sobre las políticas de gestión, se menciona que "las municipalidades podrán coordinar con los CLAS a través de una relación contractual que tenga como centro los programas integrales de salud".

La municipalización no debe desarticularlos, "sería un error borrarlos, necesitamos que sean reconocidos como una acumulación de doce años de participación de la comunidad", dice.

Luis Gutiérrez, médico consultor de la OPS, señala que las municipalidades tienen el reto de articular programas similares.





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