Después del Óscar...
Algunos apuntes finales sobre lo que significó la nueva edición del Óscar y una reflexión sobre lo que “La teta asustada” le puede dejar al cine peruano. No ganó “La teta asustada”. Pero quizá eso no importe, porque ya había ganado. No solamente el premio en Berlín tiene un prestigio cultural mucho más importante que el Óscar, sino que ha permitido que el cine peruano ocupe un lugar relevante en la agenda nacional. Ahora, cuando parece que tanto las leyes Peralta y Raffo estarían siendo consensuadas con la intención de llegar a una ley que contente a todos, el cine peruano ha tenido una película que ha permitido unificar el debate. Quizá la importancia de la película de Claudia Llosa la sintamos en unos años, cuando la probable ley de sus primeros frutos. Lo esperamos con ansias.
Algunos apuntes del Óscar: “El secreto de sus ojos”, sin ser superior a “La teta…”, es una película estimable, que consigue manejar varios géneros como el thriller, el romance, el filme político, entrelazándolos en los momentos precisos. A partir de la investigación de un asesinato, Juan José Campanella crea un mosaico de la Argentina de la época que resulta intenso y fuerte por la capacidad del director para mezclar y jugar con los géneros. Ganó el Óscar a mejor película extranjera la cinta que mejor dialoga con el público. Felizmente, en el caso de “El secreto de sus ojos”, se trata de un diálogo sincero. Ojalá llegue a estrenarse pronto.
El triunfo de “Zona de miedo” se podía prever: es la típica película “tsunami”, que comienza a ganar premios de sindicatos y organizaciones de críticos, lo que puede resultar que la película se haga imparable, incluso para una película del presupuesto y la recaudación de la de Kathryn Bigelow. Y en este caso así lo fue. “Avatar”, quien después de los Globos de Oro parecía la favorita, se tuvo que contentar con ver a una película infinitamente más pequeña alzarse con el premio. En mi opinión, “Zona de miedo” es mejor que “Avatar”, así que no me puedo quejar.
Sí me quejo, en cambio, de la injusticia que significó que hayan dejado sin nada a “Amor sin escalas”. La película que más me gustaba se quedó sin siquiera el premio consuelo de mejor guion adaptado, que finalmente se lo dieron a “Preciosa”. ¿Ese guion es mejor que el de “Amor sin escalas”? La Academia se decidió por lo fácil y premió los clichés evidentes y machacones de “Preciosa”, dejando de lado la posibilidad que una comedia inteligente gane. Una pena.
Quería hacer esos pequeños apuntes sobre el Óscar antes de volver, en un próximo post, a hablar de las películas de Burton y Scorsese. La primera no me gustó (es más, me decepcionó profundamente), pero ya habrá tiempo para desarrollar las ideas después. Por ahora, les quiero recomendar “La caja”, una película extraña, compleja, que va comienza como un thriller y acaba como una de ciencia ficción existencialista. Quizá se le pase un poco la mano, pero los climas y la sensación de extrañeza que generan bien valen la pena. A ver qué les parece.
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