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Foto del autor: Francisco Melgar

Francisco Melgar

40 años sin La Velvet (Parte 1)

La prensa especializada conmemora cuatro décadas desde la separación de los Beatles y olvida que ha transcurrido la misma cantidad de años desde la disolución de una banda que muchos ya consideran tan importante como el cuarteto de Liverpool: The Velvet Underground.

Es1966 y sólo dos bandas de rock beben del trabajo de los compositores ‘serios’ de la época. Por un lado tenemos a los Beatles, quienes empiezan a usar el estudio de grabación como un nuevo instrumento musical. Durante la grabación de “Revolver”, inspirado por las composiciones del alemán Karl Heinz Stockhausen, Paul McCartney empieza a experimentar con la edición de cintas a diferentes velocidades y el resultado es uno de los temas más sorprendentes de todo el catálogo Beatle: “Tomorrow Never Knows”.

Mientras tanto, al otro lado del mundo, en la ciudad de Nueva York, cuatro jóvenes músicos recorren un camino parecido. Se trata de Lou Reed, John Cale, Sterling Morrison y Maureen Tucker, conocidos en conjunto como The Velvet Underground. Reed, cantante y compositor de la banda, venía de escribir canciones por encargo en una fábrica de hits de Coney Island. Cale, en cambio, venía de estudiar música clásica en Inglaterra y de ganarse una beca para trabajar con Aaron Copland bajo el auspicio de Leonard Bernstein.

De hecho, lo primero que Cale hizo al llegar a Estados Unidos fue participar de una interpretación de “Vexations”, pieza de Erik Satie de casi treinta horas de duración, en la que compartió piano con nada menos que John Cage. Luego entraría en contacto con La Monte Young, compositor vanguardista que disfrutaba de sostener una misma nota durante varias horas. Junto con Walter De Maria y Tony Conrad (también discípulos de Young), Cale contactaría a Reed, con quien acabaría formando The Velvet Underground.

Si uno escucha el primer disco de la banda, en el que también interviene la cantante alemana Nico, notará que las canciones (todas escritas por Reed) poseen una estructura convencional. Es Cale quien se encarga de pervertirlas, con escalas invertidas en el bajo, violas de despojada crudeza y (con ayuda de Tucker) ritmos repetitivos que parecen evocar la aparente monotonía de “Vexations” y La Monte Young.

Este patrón rítmico, tan tribal como industrial, se convertiría en una marca registrada de la Velvet y sería reciclado por incontables bandas en el futuro. Las mejores muestras están en “Waiting for the Man”, “Venus in Furs” y “Heroin”. La radicalidad del ruido de los instrumentos eléctricos y la desmesurada duración de un patrón de infinita sencillez son tardarían en ser superados en el siguiente disco de lavanda: “White Light White Heat”, del que hablaremos en la segunda entrega dedicada a The Velvet Underground.

The Velvet -”I’m Waiting for the Man”

The Velvet- “Venus in furs”

The Velvet-”Heroin”