El día que supe que tendría una hija

El jueves 21 de octubre de 2021 me enteré de que sería madre de una niña. Recuerdo que me emocioné muchísimo, a pesar de que durante semanas había dicho que sentía que mi bebé era hombre.
Quizás algún día, cuando crezcas, eso te cause curiosidad o incluso confusión. Por eso escribo este post. Quiero que sepas algo importante: no era una preferencia. Simplemente sentía que el mundo todavía es más fácil para los hombres. Lo entenderás al crecer.
A pesar de ello, vida de mi vida, tengo la certeza de que tú sabrás abrirte camino. Lo llevas en tu ADN, por mi lado y por el de tu papá.
Las mujeres que forman parte de tu historia (las que están y las que estuvieron antes) aprendieron, cada una a su manera, a levantarse frente a los obstáculos que la vida les puso en el camino. Si alguna vez te preguntas si eso les costó, la respuesta es sí. Costó y dolió muchísimo, pero ninguna se detuvo. Y nada te detendrá a ti.
Quizás por eso, cuando pienso en el futuro que te espera, también pienso en el país en el que estás creciendo y el mundo que te toca habitar.
Aunque hemos avanzado, todavía hay batallas que debemos librar. Brechas que siguen limitando nuestras oportunidades y voces que todavía creen que pueden decidir sobre el cuerpo y la vida de las mujeres.
En el Perú, cada año más de mil niñas menores de 14 años se convierten en madres, la mayoría después de haber sido víctimas de violencia sexual, según datos de organismos internacionales como UNICEF y UNFPA. Por ellas también debemos seguir luchando.
Y también por todas las mujeres que, incluso cuando logran abrirse camino, todavía encuentran barreras. En el sector empresarial peruano, por ejemplo, solo el 15% de los cargos de CEO está ocupado por mujeres, según datos de IPAE Mide. Una cifra que nos recuerda que el llamado techo de cristal sigue siendo una realidad.
Por eso, hoy que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, debemos recordar que esta fecha no es una celebración. Es un recordatorio de que la lucha por la igualdad de oportunidades debe vivirse todos los días: Honremos a las que ya no están, agradezcamos el legado que nos dejaron y sigamos caminando.
Hagámoslo para construir una sociedad más justa. Una donde nadie tenga que ocultar su voz.
Mientras escribo estas líneas pienso que ese jueves de octubre, no solo supe que traería al mundo a una niña, entendí que estaba trayendo al mundo a una mujer que escribirá su propia historia. Una historia que, ojalá, pueda vivirse en un país más justo.
Porque el futuro —el que hoy intentamos construir— también lleva tu nombre: Alba, vida de mi vida.
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