Según cifras del Instituto Peruano de Economía (IPE), en el 2021, el primer año de la entrada en vigencia de la Ley N° 31143, ley que propuso topes a las tasas de interés, 580 mil familias recibieron crédito de prestamistas o casas de empeño. De ese informe también se desprende que el 35% de las personas que recurrieron a un préstamo informal recibió amenazas verbales, daño material, amenaza o daño físico como técnica de presión para el pago de la deuda. Hoy por hoy, según vemos en reportes y noticias, dicho porcentaje y las técnicas de coerción se han incrementado y recrudecido bajo la modalidad “gota a gota”. Ya en el 2023, la SBS reportó más de setenta aplicativos de préstamos informales, y más grave aún, según el análisis de LR Data, en los últimos tres años, más de 3,7 millones de personas descargaron dichos aplicativos. Como consecuencia de brindar su información personal, muchas veces reciben préstamos incluso contra su voluntad, cayendo en una red de extorsión.

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