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Sunat: Sector comercio, el gran evasor

Al año, ventas omitidas superan los S/1.100 millones, de las que el sector representa 47%. El rubro azucarero en su primera fase de ventas evade S/200 millones

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Las ventas omitidas en el sector comercio al por mayor y menor representan S/519 millones, lo que equivale al 47% del total de ventas omitidas por todos los sectores (Foto: Andina)

La evasión del Impuesto General a las Ventas (IGV), mediante la omisión de venta supera anualmente los S/1.100 millones. De dicho monto, S/519 millones corresponderían al sector comercio al por mayor y menor, lo que equivale al 47% del total de ventas omitidas por todos los sectores, según estimaciones de la Sunat.

La administración financiera resalta que el sector azucarero, considerado como parte del sector comercio, evade en la primera fase de su cadena de ventas (es decir, desde la empresa productora hasta el proceso de distribución) aproximadamente S/200 millones.

“Estimamos que en el primer nivel se acumula el 40% de incumplimiento tributario”, señaló Palmer de la Cruz, intendente nacional de estrategias y riesgos de la Sunat.

Omisión de ventas

La Sunat presentó un caso emblemático de un grupo azucarero para explicar cómo es que se emplea –en este rubro– la modalidad de omisión de ventas, la más utilizada en este sector para evadir el IGV.
“Se trata de un grupo económico de la zona del norte del país. Lo que hace este grupo es constituir empresas hasta el último nivel de distribución”, explicó De la Cruz.

En dicha empresa, se detectó un monto superior a los S/2,3 millones por omisión de ventas, en solo cinco meses objeto de fiscalización, así como el uso de terceras personas para recibir el dinero por estas ventas con la finalidad de evitar el seguimiento de sus operaciones.

Bajo este esquema de evasión, la empresa productora, con administración judicial, le vende el azúcar a la empresa distribuidora, efectuando esta última la detracción por la respectiva venta. No obstante, el monto de esta venta es canalizada a cuentas de terceras personas, es decir, el dinero no ingresa a las cuentas de la empresa productora, sino que va hacia testaferros.

“El testaferro es una persona no vinculada ni a la distribuidora ni a la productora. Este permite licuar el dinero hacia un verdadero beneficiario”, explica el ejecutivo.

Al respecto, señala que en la Sunat están tratando de descubrir quién es ese verdadero beneficiario. “Lo que queda claro es que ese dinero nunca volvió a la productora, cuando debió haber vuelto”, subrayó De la Cruz.

Resultados de la auditoría

La Sunat observó que cerca de 9.000 comprobantes de pago fueron registrados simulando que se trataban de documentos emitidos por las ventas realizadas pero que no deberían ser objeto de pago de impuestos, al hacer un mal uso de ciertos códigos especiales del mencionado registro de ventas electrónicas, que están reservados para otro tipo de operaciones.

“La inconsistencia detectada llega al 40% de sus operaciones”, señaló la Sunat.

Acciones de la Sunat

Ante esta situación, la Sunat tiene previsto realizar un perfilamiento de los contribuyentes, con la finalidad de diferenciarlos según sus características.

“Quienes tienen un buen comportamiento tributario recibirán actuaciones de la administración del tipo de orientación y asistencia”, señala De la Cruz, mientras que quienes utilicen planeamientos fiscales agresivos, podrían recibir procesos más exhaustivos.

Además, considera continuar con la implementación de mecanismos que incentiven al consumidor a solicitar comprobantes de pago y con el proceso de masificación de comprobantes de pago electrónico.

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