
Escucha la noticia
El honor, esa palabra
Resumen generado por Inteligencia Artificial
Accede a esta función exclusiva
Resume las noticias y mantente informado sin interrupciones.
Hay una escena crucial en esa maravillosa épica de la guerra, el amor y la huachafería, llamada Lo que el viento se llevó. Scarlett O’Hara, es decir Vivien Leigh, es amada por muchos hombres pero solo ama a uno. Se trata de Ashley, es decir Leslie Howard. El inconveniente por supuesto es que Ashley está casado, acaba de tener un hijo y, aunque parece que también ama a Scarlett, no está dispuesto a dejar a su esposa. En una covacha, cerca de la casa, Scarlett le confiesa su amor por enésima vez, le insiste en que él también está enamorado de ella y le propone escapar juntos. Antes y después de un beso, ella le lanza una frase lapidaria: “Huyamos juntos. Nada nos detiene aquí.” La respuesta de él es también lapidaria: “Nada excepto el honor.” Como bien se sabe, Rhett Butler, es decir Clark Gable, es quien está de verdad enamorado de Scarlett y después de la escena con Ashley, todo ocurre como tenía que ocurrir hasta el dramático final.
LEE TAMBIÉN | Puntos de Convergencia, la columna de Alonso Cueto
Lo que el viento se llevó es una película de 1939, basada en la novela de Margaret Mitchell (parece que de un carácter parecido al de Scarlett) ambientada por supuesto en la Guerra Civil americana (1861-1865). A lo largo de la película se dice de alguien como modelo de conducta que es o no es “un caballero”.
Recuerdo a propósito las historias que contaba amigas de mi abuela. Cuando alguna persona las estafaba o las engañaba, ellas lanzaban una frase también definitiva. “Usted no es un caballero”. Se dice de un vecino ilustre de la ciudad de Lima que alguna vez recibió a dos españoles que le pidieron ayuda económica para el bando republicano en la Guerra Civil Española. El señor les dio un dinero. Poco después los encontró veraneando en Huacachina. Se acercó a ellos y les dijo: “Ustedes no tienen honor.”
Al recordar historias como esta, uno se pregunta si la idea del honor tiene un sentido en el mundo de hoy, salpicado de guerras, caudillos, luchas empresariales, y un individualismo sostenido por la tecnología. ¿La idea del “honor” le importa a los lideres políticos y empresariales que dirigen el mundo? ¿Qué sentido tiene pensar en una persona “honorable”? ¿El honor es la motivación para alguna de las guerras que vivimos en el mundo? La palabra tiene el mismo origen que honestidad, honradez y honra, que también parecen estar en decadencia. Por supuesto que en su momento también se aplicó para establecer rituales tan absurdos como los duelos, que eran consecuencia de algún tipo de honor mancillado. Se recuerda el último duelo a espadas en Lima, que enfrentó a Fernando Belaunde y a Eduardo Watson en 1957.
En una escena posterior de Lo que el viento se llevó, Rhett le dice a Scarlett que ellos no son personas de honor. Son seres con los sentimientos a flor de piel, y quizá por eso los verdaderos héroes de la película. ¿Y entonces el honor no tiene un sentido en nuestras vidas hoy? Uno no olvida las frases de un gran visionario que a la vez era un caballero, George Bernard Shaw. Cuando en Pigmalion, el profesor Higgins le pregunta al señor Doolittle si no tiene ninguna moral, le contesta: “Mi situación económica no me lo permite”. Luego le pregunta si es un hombre honrado o un granuja. La respuesta es clara: “Un poco de los dos como todo el mundo.”
TE PUEDE INTERESAR
- “Carmen”, de Georges Bizet, se presenta en el Teatro Municipal, el mismo local donde se presentó por primera vez en Lima en 1887
- “Bolívar era un genio, pero tenía ataques incontenibles de furia”
- Giovanna Pollarolo: “Como sociedad, no hemos superado el desgarro de la guerra del Pacífico”
- “Lorenzo y Pepita”, la historieta desprejuiciada que cumple 95 años







