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[Entrevista] Enrique Ciriani: “Las viviendas sociales no son para pobres”

El arquitecto peruano, radicado en Francia, vino a dictar un taller sobre el tema de la vivienda social.

Enrique Ciriani

Una de las obras más recordas de Enrique Ciriani son los 300 departamentos en el Conjunto Residencial San Felipe. [Foto: Alonso Chero]

Una de las obras más recordas de Enrique Ciriani son los 300 departamentos en el Conjunto Residencial San Felipe. [Foto: Alonso Chero]

Alonso Chero



Es una leyenda viva de la arquitectura nacional. La historia dice que a los 24 años, en 1963, diseñó la Unidad Vecinal de Matute, en La Victoria (“el presidente Belaunde estaba apurado, pidió un proyecto y era el único que estaba listo”, cuenta con humildad); después participó en el equipo que construyó la UV de Mirones y la residencial San Felipe. A mitad de los sesenta partió a Europa, “a empezar de nuevo”, como siempre dice. Ahí ha desarrollado una carrera exitosa con decenas de obras en el centro de París y en La Haya. En 1983 recibió el Gran Premio Nacional de Arquitectura de Francia; y, en el 2012, la medalla de oro de la Academia de Arquitectura de ese país. Tiene también varias distinciones en el Perú, entre ellas un grado de doctor honoris causa en la Universidad Nacional de Ingeniería.

Ciriani me recibe con una amplia sonrisa. En pocos minutos dará una charla magistral en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica ante cientos de estudiantes. Es algo que disfruta porque le interesa mucho el diálogo con las nuevas generaciones. Dice que siempre le gusta venir al Perú porque aquí todo es “más estimulante”; en cambio, “Europa ya está hecha y solo se puede mejorar”.

Llevas más de 50 años como arquitecto: resulta increíble cómo en los años sesenta se les dio tantos encargos importantes a profesionales tan jóvenes.
Es que nuestros profesores participaban del gobierno y podían hacer cosas con sus mejores alumnos. Hoy existen más de 40 mil arquitectos en el país, pero no hay ninguna institución pública que haga viviendas. ¿Dónde van a trabajar? ¿Dónde van a confrontarse con los mejores de su generación? En mi época, los mejores trabajábamos para el Estado.

Eres un defensor de la vivienda social.
Por supuesto, en Europa las mejores viviendas son públicas, superiores a las privadas. Es que las viviendas sociales no son para pobres, sino para dar arquitectura a quienes no pueden tener acceso a ella.

¿Y cómo ves el tema en el Perú, ahora que han aparecido edificios multifamiliares en la mayoría de ciudades?
Hay un tema que quizá sea difícil de entender, pero primero hay que llenar y después pensar en la calidad. Yo no te puedo hablar de estética cuando todavía hay más de un millón de viviendas que no cuentan con servicios de agua en el país. Primero pensemos en eso; cuando todos tengan luz y agua, entonces vamos a rehacer la ciudad. Por ejemplo, podemos hacer que la gente baje de los cerros porque es mucho más difícil llevarles hasta ahí el agua… Fíjate, después de
Belaunde ningún presidente se ha preocupado por el tema de la vivienda social. Eso se ha abandonado…

Y ha sido tomado por las inmobiliarias…
Bueno, pero por qué vamos a pedirle a estas inmobiliarias que no apuesten por el lucro si para eso están. Es el Estado el que debería preocuparse por lo social, ¿te das cuenta?

En el fondo se trata de un problema político.
Por supuesto, a mí me gustaría que PKK diga: “Yo no puedo parar la corrupción ni puedo aumentar los sueldos a la policía, pero sí puedo hacer algo: en cinco años nadie en el Perú se quedará sin luz ni agua”. Con eso se lleva de encuentro a todos. ¿Crees que el Congreso se le va a poner en contra? Lo que pasa es que creo que aquí no hay políticos, sino gente a la que le gusta ser elegida, que no es lo mismo.

Enrique Ciriani

en el 2012 Enrique Ciriani recibió la medalla de Oro de la Academia de Arquitectura de Francia. [Foto: Alonso Chero]

En el 2012, Enrique Ciriani recibió la medalla de Oro de la Academia de Arquitectura de Francia. [Foto: Alonso Chero]

Alonso Chero

Sin embargo, ¿cuál crees que debe ser la función de la arquitectura en este momento?
La arquitectura siempre será una exigencia. San Felipe [la residencial] siempre será un ejemplo posible. Un gran terreno y una obra prácticamente autónoma que resuelva todos los problemas de quienes viven ahí. Eso se podría hacer ahora en el cuartel San Martín. Manuel Velarde [el alcalde de San Isidro] podría propiciar eso y construir ahí el gran centro que no tiene su distrito.

¿Qué opinas acerca de la actual administración de Lima?
Yo creo que el alcalde Castañeda está totalmente equivocado si cree que puede modernizar Lima haciendo cosas que en muchas ciudades ya se han dejado de hacer hace 20 años.

¿A qué te refieres?
A esta idea de construir autopistas o rutas para los carros, algo que en Europa ya no se hace. En muchas ciudades se están prohibiendo más bien los carros. Aquí se está invirtiendo una cantidad enorme de dinero en hacer un subterráneo cuando se puede hacer una vía por encima y sale mucho más barato. Un ejemplo de esto es el tren eléctrico. Cuando uno viaja en el tren eléctrico no ve un distrito, sino una ciudad. La gente descubre Lima. En cambio, si la meten en un sótano… Eso puede ser, además, muy peligroso; imagínate con la inseguridad que hay ahora. Cuidar todo eso saldrá mucho más caro.

¿Y cómo definirías tú estilo arquitectónico?
Digamos que no se puede decir con palabras. Yo creo que el espesor de una vivienda es lo que da una idea de confort. Si es muy flaquita, es decir, si solo tiene ventanas y puertas, sin balcón, transmite entonces una sensación de pobreza, y eso afecta a quienes viven ahí.

¿Es el Estado el que está facultado a dar ese bienestar?
Por supuesto, ese es su objetivo. Yo estoy para trabajar para el Estado, lo que pasa es que hoy no existen instituciones a las cuales me pueda dirigir

Tenías un proyecto para el Bicentenario, ¿por qué nunca se concretó?
Bueno, yo había hecho un proyecto para unir las cimas de los tres cerros que están en El Agustino con una gran plataforma, como portaaviones. Supongo que no se hizo por cuestiones políticas, no sé. Sería un gran monumento, con lugares públicos y de vivienda que se convertiría en el nuevo símbolo de Lima. La idea era que quien viviera ahí no se sintiera jamás pobre, sino un privilegiado.

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