Por Hernán Medrano Marin

De pie, erguida entre imponentes edificios y un comercio incesante, la famosa casa Rottman parece observar con nostalgia los alrededores que por décadas la han acompañado. Durante estos años, su ubicación privilegiada la convirtió en objeto de deseo para más de una empresa inmobiliaria. Aquella esquina de Larco con el Malecón de la Reserva en Miraflores, frente al Centro Comercial Larcomar, ha sido su trinchera. Y seguirá siéndolo, al menos un tiempo más. El codiciado inmueble se mantendrá como una pieza extraña en medio de enormes edificaciones, como símbolo de resistencia.

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