(Juan Ponce/El Comercio)
(Juan Ponce/El Comercio)

La huelga nacional indefinida de los médicos que laboran en los 8.500 establecimientos del Ministerio de Salud (Minsa) ha dividido la postura de los pacientes que no pueden atenderse desde ayer.

En el hospital Arzobispo Loayza, varios pacientes respaldaron la protesta al asegurar que los médicos tienen limitaciones, como la falta de medicamentos e insumos, para brindarles un buen servicio. Otros, en cambio, cuestionaron a los galenos porque habían esperado meses para obtener una cita.

Los médicos, que exigen mejoras salariales, el incremento presupuestal al sector y el pago de la deuda del Seguro Integral de Salud (SIS), dejaron de atender unas 80 mil consultas en el país, de las cuales 35 mil corresponden a Lima, según estimaciones de la Federación Médica del Perú (FMP), gremio que lidera la huelga.

Godofredo Talavera, presidente de la FMP, le exigió al gobierno soluciones concretas a sus principales reclamos. “Se adeudan S/740 millones al SIS y el año pasado renunciaron 1.300 médicos del Minsa por malas condiciones laborales. Hemos dialogado con el gobierno cerca de once meses y hasta ahora no tenemos una respuesta”, declaró Talavera.

Según el Minsa, en los servicios de emergencia, hospitalización y cuidados intensivos se atendió con normalidad. En cuanto a la atención en los consultorios externos, menos del 15% de médicos dejó de laborar en los nosocomios de la capital.

Anoche, representantes de la FMP y del Minsa sostuvieron una reunión en busca de una salida. Al terminar, el gremio indicó que no se llegó a ningún acuerdo y que la huelga continuará

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